El vampiro romántico

Written by John Doe on domingo, 28 de febrero de 2010 at 12:02

Fragmentos del artículo de José Luis González en Cine y Letras:

El lector debe situarse en la Europa oriental de hace más de trescientos años para entender en que circunstancias es engendrado el vampiro literario. Veamos: en 1693, la publicación parisina Le Mercure Galant se hace eco de unos extraños fenómenos que se están produciendo en Polonia y Rusia. Unos seres allí denominados upirtz (striges en latín) atacan a los lugareños y al ganado, con el fin de alimentarse de su sangre.
Lo más sorprendente es que dichos seres son, supuestamente, cadáveres vivientes. Pese a que Occidente se hace eco de las noticias en 1693, estos sucesos han sucedido durante décadas en el levante europeo.
El público lector se muestra estupefacto ante tales hechos, y dicho sentimiento crece a medida que se multiplican los testimonios sobre las actividades de los no muertos. Unas actividades que, por cierto, irán aumentando en número y espectacularidad, sobre todo a partir de la segunda década del siglo XVIII.
Por esas fechas, el Imperio Otomano cede territorios en Europa del Este, incluida una importante porción de Serbia, debido a una derrota militar. Llegan nuevas noticias a occidente. En ese momento, eclosiona el fenómeno, que se extiende de norte a sur de Europa oriental: desde Rusia a las islas griegas, concentrándose especialmente en la zona de los Balcanes.
Famoso es el caso de Piort Plojogowitz, fechado en 1728 por Montague Summers y en 1725 por otros autores. Acaeció en Kisolova, la actual Serbia, donde Plojogowitz volvió a la vida y asesinó a diversos familiares y vecinos. Todo ello tras su fallecimiento a los 62 años.
Según la citada versión, las víctimas oscilaron entre siete y diez, y perecieron debido a una masiva pérdida de sangre. Las autoridades tomaron cartas en el asunto y se exhumaron los cuerpos de Plojogowitz y sus supuestas víctimas. Hallaron a los cadáveres en excelente estado de conservación, pese al tiempo transcurrido desde las muertes. Fue entonces cuando el verdugo procedió a atravesar sus corazones con
 estacas. Tal acción puso fin a la aparición de espectros chupasangres. (...)

Los primeros vampiros literarios
En opinión de los expertos, es La nueva Eloisa, novela de J. J. Rousseau publicada en 1761, la obra seminal del movimiento romántico. Sin embargo, anteriormente, en 1748 el vampiro ya había hecho su debut literario en el poema Der Vampir, obra del poeta alemán Heinrich August Ossenfelder.
Las primeras andanzas del vampiro en el mundo de la poesía, a lo largo del siglo XVIII, se deben a autores germanos. A Ossenfelder le siguieron Thomas Burgüer con su obra Lenore (1773) y Goethe con La novia de Corinto (1797), sin duda la más popular en este ámbito.
Más que el vampiro que conocemos, el protagonista de estos versos es una figura que debe calificarse como proto-vampírica. Apenas está perfilada, y se acerca más a la lamia de la antigüedad clásica que al no muerto centroeuropeo.
Estos seres, féminas en su mayoría, vuelven de la tumba para satisfacer sus necesidades amatorias… y alimenticias. Sus víctimas/amantes se entregan sin resistencia, y quedan así perfilados el eros y el thanatos, los dos elementos inseparables de la figura del vampiro.
Este protovampiro asume un físico de extremada belleza y una ígnea y funesta pasión, de la que eran tan devotos los románticos. De aquí, como más de un lector habrá imaginado, surge el estereotipo de la femme fatal.
El argumento de La novia de Corinto es bien claro al respecto: un joven recibe la visita del espectro de su prometida. Ella pretende consumar el matrimonio que la muerte ha impedido, y también quiere alimentarse de la sangre de su amado.
Goethe, en la más pura tradición romántica, escribió esta balada basándose en ciertas leyendas locales referentes al tema y en ciertas obras de la antigüedad clásica. El autor dota al vampiro de una suprema rebeldía frente al Todopoderoso. No en vano, obvia la muerte para regresar junto a su amor y así gozar de los placeres que son exclusivos de los mortales
Con posterioridad, los poetas británicos de principios del siglo XIX, que también adjudicaban una fuerte carga sobrenatural a sus creaciones, recogieron el testigo de sus antecesores alemanes.
De hecho, Leonore gozó de gran popularidad en Inglaterra cuando el texto fue traducido en 1796. Influyó en Coleridge a la hora de escribir Christabel y, supuestamente, indujo a Percy B. Shelley a dedicarse a la poesía.
Existe imaginería vampírica en obras como La rima del anciano marinero, de Coleridge, o Lamia, de Keats, título elocuente, basado en una leyenda recogida en La vida de Apolonio de Tiana de Filostrato.
También está presente esa imaginería en Thalaba el destructor, de Robert Southey, quien realizó una investigación sobre el vampirismo para documentarse. Fíjense que llega a citar casos como el de Arnold Paole en el prólogo.
Corresponde a la misma categoría El Giaour, de Lord Byron, autor al que me referiré más adelante.
El rasgo más característico que aportan los románticos al vampiro literario es el de otorgarle la categoría de personaje cainita o satánico. Ahí queda de manifiesto el punto de vista de Satanás en El paraíso perdido, de Milton. Es un personaje maldito y patético, castigado por incumplir o infligir alguna ley suprema, convertido en una espantosa criatura que, como dice Montague Summers, viene a ser un “paria entre los demonios”.
Las andanzas de Lord Ruthven
El vampiro es introducido en la prosa literaria por John W. Polidori, creador de una obra “que posee un interés que va más allá de su mérito literario”, en palabras de E.F. Bleiler.
Titulada El vampiro, la pieza fue publicada en 1819 por la revista londinense New Monthly Magazine. Narra la relación del joven e ingenuo Aubrey con el satánico Lord Ruthven, quien más tarde se nos revela como un no muerto. Aubrey debe evitar que el chupasangres contraiga matrimonio con su hermana y se sacie con ella.
En el momento de su publicación, la autoría de El vampiro fue atribuida a Byron, cuestión que posteriormente desmentiría él mismo. Sin embargo, debemos concederle a él la autoría moral e intelectual, ya que Ruthven, en el reflejo que plantea Polidori, no es otro que el propio Byron....
Respecto a los atributos que Polidori toma del vampiro de las leyendas europeas, aclararé que son prácticamente inexistentes. Es posible suponer que conocía esa creencia según la cual las personas que son malvadas en vida se convierten en vampiros tras su muerte. Pero la mayoría de las características que encarna Ruthven son creación exclusiva de Polidori.
El escritor otorga a su criatura una fuerza sobrehumana y la dota de una posición aristocrática. Sin embargo, algunas de las invenciones del buen doctor han sido poco o nada explotadas, como la capacidad camaleónica de Ruthven y cierto poder de ofuscación similar al glamour de las hadas y otros seres sobrenaturales. Este poder lo utiliza para no ser reconocido en su reentrada en la alta sociedad londinense, tras asumir la identidad de conde Marsden.
Por otro lado, no hay referencias a los medios de defensa contra el vampiro. Tampoco se alude a si está atado por ciertas limitaciones o debe respetar algunas costumbres.
Físicamente, Ruthven, con su piel de tono pálido y mortecino y su mirada intensa, es un arquetipo byroniano, y por consiguiente, heredero de los villanos de la novela gótica.
Su belleza, melancólica y apagada, es la del Satanás de Milton. Una belleza maldita que, como señala Mario Praz, es atributo permanente del ángel caído.
Si parafraseamos a Milton, hay algo en Ruthven “cuyo aspecto y cuyas actitudes rebelan la salvaje energía de una criatura que no era (...) de esta tierra”.......
No despertéis a los muertos.........
Algunos autores señalan otra obra como el relato seminal del género vampírico: No despertéis a los muertos. Se desconoce la identidad de su autor y siempre fue atribuido al alemán Ludwig Tieck. Sin embargo, la introducción al relato que figura en la antología Vampiria se asegura que el autor es Ernst Raupach, y se fija la fecha de publicación original en 1823, cuatro años después de que Polidori escribiera su obra.
En cualquier caso, el autor germano coincide con el inglés en que sitúa al personaje central lejos del patrón de las leyendas de Europa oriental.
No despertéis a los muertos narra cómo Walter, mediante el concurso de un hechicero, resucita a su fallecida esposa con el fin de volver a gozar del amor físico. Sin embargo, la resucitada Brunilda precisa de sangre para poder mantener su nueva vitalidad.........
Dato interesante: el autor, sea Tieck o Ernst Raupach, crea a un ser que evita la luz diurna, y establece su debilidad en las noches de luna llena. 
La muerta enamorada
El año 1836 señala otro de los hitos de la literatura vampírica romántica, con la publicación en la Chronique de Paris de La muerta enamorada, obra de Teophile Gautier.......
Gautier combina las figuras de la lamia y el súcubo. Esto es: el ser que se esconde bajo la belleza de una mujer para saciar su sed de sangre humana y el demonio que adquiere forma de mujer para seducir a los hombres y extraerles sus fluidos vitales. Le añade las características del cadáver que regresa de la tumba, y así crea el prototipo de vampiro femenino, que al igual que sucede con J. Polidori será perfeccionado por otro escritor. En este caso, Sheridan Le Fanu, el autor de Carmilla............
Gautier presenta al vampiro reposando en su tumba y describe cómo los protagonistas recurren a ciertos instrumentos religiosos para destruirlo. Sin duda, el francés es más generoso que su antecesor a la hora de añadir elementos que conforman el canon vampírico.
En mi opinión, aquí también aparece el glamour como uno de los poderes del vampiro, aunque usado de manera diferente que en el relato de Polidori................
Varney el vampiro, o El festín de sangre
Anteriormente les indiqué las imitaciones y homenajes que suscitó El vampiro, de Polidori, al margen de sus adaptaciones al teatro, la música y la ópera.
Uno de los remedos más conocidos es Varney el vampiro, o El festín de sangre (1847). Este abigarrado folletín, de casi novecientas páginas, es una sucesión de los burdos recursos extraídos de las novelas góticas....
La familia del Vurdalak
En 1847, por la misma época en que salió de imprenta Varney, vio la luz La familia del Vurdalak, escrito originalmente en francés por el ruso Alexei Tolstoi. Conviene destacar la nacionalidad del autor, pues fue el primer contribuyente al género que era natural de un país donde se habían producido casos de vampirismo............
Nos presenta el vampirismo como un mal con capacidad de transmisión. También muestra cómo el vampiro suele empezar su macabra existencia buscando víctimas entre sus familiares más allegados. Introduce elementos como el poder de ser reconocido por los animales –así lo hace el perro de Gorsha–, a pesar de que su verdadera condición pase desapercibida a los humanos. Este vampiro también rechaza los símbolos religiosos (Gorsha se niega a recitar una oración).
La mayoría de estos elementos están recogidos en los casos de vampirismo que mencioné al principio. Además, por una cuestión de proximidad, tiendo a creer que el escritor ruso poseía conocimientos de primera mano sobre el tema.
En todo caso, el mayor mérito de Tolstoi es el de crear un relato cien por cien terrorífico. El viajero de su historia comprueba, a su llegada, el clima de inquietud reinante: una sensación que cede paso a un horror cada vez más desatado.
Aquí el vampiro no es un aristócrata, sino un plebeyo, en consonancia con el no muerto del folklore. Tampoco hay lujo en la ambientación: todo transcurre en una granja de una remota zona europea.
Este vampiro no es un monstruo social ni un funesto amante. Es un ser de ultratumba que pretende sobrevivir con la sangre de su propia familia. Para ello no duda en aprovecharse de la inocencia e ingenuidad de uno de sus nietos, al que convierte en su primera víctima, lo cual añade mayor crueldad y sordidez a la trama.
A diferencia de los relatos hasta ahora mencionados, en la obra de Tolstoi las víctimas del vampiro sí se convierten en no-muertos...............
La bella vampirizada
El romanticismo se extingue a mediados del siglo XIX, y un gran novelista, Alexandre Dumas padre, es el último contribuyente al subgénero con su cuento La bella vampirizada............
Respecto a los atributos del vampiro, Dumas abunda en ciertos aspectos bastante interesantes. Cuando Eduvidge comienza a sufrir los ataques de Kostaki, cae presa de un profundo sopor y sólo acierta a recordar un pinchazo en el cuello. Con el paso de los días, comienza a decaer su salud y descubre una pequeña señal en el cuerpo.
Este pasaje es totalmente fiel al espíritu vampírico, y recuerda a otros de la novela Drácula, de Bram Stoker, en particular los que describen el modo en que el conde comienza a atacar a Lucy Westenra.
Eduvidge es pionera en el hecho de usar una ramita de boj sumergida en agua bendita, equivalente al ajo, para defenderse de los ataques de Kostaki.
También es pionero el método usado para eliminarlo: una espada bendecida, perteneciente a un cruzado. Sin duda, este sistema de eliminación entronca directamente con el utilizado en Drácula.
Los motivos que sumen a Kostaki en la condición de vampiro son dos. Primero, es un suicida, ya que se ensarta a propósito sobre la espada de su hermano. Y segundo, su estirpe está maldita, puesto que un antepasado asesinó a un sacerdote y sufrió la excomunión. En definitiva, se trata de dos factores que provocan el vampirismo.
A mi modo de ver, la obra de Dumas ocupa una posición más importante de la que se le suele otorgar en el género. Al margen de sus cualidades literarias, que no son despreciables, perfecciona y concreta en mayor grado el prototipo de Polidori, y consolida los ingredientes que dieron paso al mito del Conde Drácula.

                        Vampire Coltrane (MayYeo)                             
                                                                                                                                                                                                                                                     

4 Responses to "El vampiro romántico"

Comment by Samantha
1 de marzo de 2010, 04:27 #  

Vengo con poco tiempo, pero prometo que en cuanto tenga un rato, leo todo lo que me falta.

Un saludo!

Comment by John Doe
1 de marzo de 2010, 12:38 #  

Gracias! Nadie más escribe comentarios...

Comment by John Doe
1 de marzo de 2010, 12:38 #  
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo
25 de septiembre de 2010, 07:50 #  

Amiable post and this enter helped me alot in my college assignement. Say thank you you seeking your information.

Recomendado

Recomendado

Recomendado

John Doe

Blogger. Ex estudiante de antropología de la Universidad de Buenos Aires. Mis "héroes" son James Frazer,Mircea Eliade, Joseph Campbell y Vladimir Propp.

 
Expediente vampírico © 2008 | Blogger Templates