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Diciembre

Written by John Doe on sábado, 10 de diciembre de 2011 at 1:03 p.m.

Día de calor en Buenos Aires. La verdad es que llevo mucho tiempo sin escribir. A veces pasa que uno quiere olvidarse de todo... El trabajo no ayuda. Aunque estuve viajando, eso sí. Estuve en Río de Janeiro. Ya saben, lo usual: Cristo Redentor, Pan de Azúcar, Ipamena, Copacabana... No eran estrictamente vacaciones, pero como si lo fueran.
Y en mi tiempo libre estoy viendo mucha televisión: Mad Men, Boardwalk Empire, American Horror Story, Misfits, Wallander, Whitechapel. Cuevana y sus páginas amigas son bastante adictivas. Claro que ahora hay problemas con megaupload y los servidores y la mar en coche.
Con ese tema, es probable que algunos links de descarga de esta página se hayan caído también. Avisen así puedo renovarlos.


Si bien no tiene nada que ver, este dibujo me hizo acordar del Jardín Botánico de Río. Sus rosales y plantas carnívoras.
                                                                                                                                                                                   

Fangbook

Written by John Doe on martes, 22 de marzo de 2011 at 4:36 p.m.

Ahora estoy en http://getfanged.com/
Sólo me molesta la pantalla en negro con esas malditas letras grises. Cambié el tema en mi perfil, pero aún la página general es negra y roja.
No está en castellano, pero veré si puedo investigar un poco. Igualmente no puede competir con facebook.

http://getfanged.com/profile/JohnDoe


Skull by Skullsdirect
                                                                                                                                                                         

Feliz Halloween!

Written by John Doe on lunes, 1 de noviembre de 2010 at 2:03 p.m.

Ayer me quedé sin internet, así que mi saludo va con un día de atraso. Igual recién mañana es el día de los Muertos!!!

Dry Jack

Ayer estuve en el Zombie Walk sacando fotos. Pueden verlas en http://picasaweb.google.com/106841959243215821508/ZombieWalkBuenosAires#

Santa Fé & Santa Fé de la Vera Cruz

Written by John Doe on martes, 28 de septiembre de 2010 at 3:34 p.m.

Acá pueden ver algunas fotos que saqué en mi último viaje. Poco a poco iré subiendo otras: http://picasaweb.google.com/106841959243215821508/SantaFe#

Mi conversión en vampiro

Written by John Doe on domingo, 18 de julio de 2010 at 11:28 a.m.

Llevo bastante tiempo dilatando esto, así que bueno. Aprovecho que afuera llueve en un Buenos Aires bajo ola polar. He dicho que no todo vampiro nace "contagiado" por otro. Mi caso, sin embargo, cae casi en el estereotipo. ¡Ni siquiera en esto soy original!
Enero 1998. Había terminado otro extenuante cuatrimestre en la UBA y me preparaba para comenzar un nuevo trabajo con un contador amigo de la familia. Tenía unos días de vacaciones. Unos compañeros de la facu me comentaron su idea de ir de camping a la Patagonia. Los precios que habían averiguado eran bajísimos y la única vez que yo había estado en el sur había sido con el viaje de egresados (un año pagando las cuotas de Río Estudiantil para viajar a Bariloche, bolichear y no ver nada excepto el nevado cerro Catedral). Además, lo del campamento me seducía. Cuando era chico había querido ir con un grupo de la parroquia, pero mi vieja no me dejó, preocupada por mis ataques de pseudo-asma. No sé si en aquella época ya estaba el ventolín en spray, pero el hecho fue que quedé privado de vivir esa experiencia. Ahora era mi revancha.
Conseguí una bolsa de dormir, carpa, etc etc etc y me lancé a la aventura. Supongo que no debía haberlo hecho. No sé.
Estuvimos en Bariloche, Colonia Suiza, pero ahí no pasó nada. Descubrí que no es fácil dormir en el piso y que el matecocido calentado sobre leña queda lleno de cenizas. Gran cosa. De Bariloche fuimos a San Martín de los Andes en una catramina llena de mochileros como nosotros. Y decidimos recorrer el Parque Nacional Lanín. Ese volcán es algo impresionante. En serio.
Al final nos instalamos en Hua Hum, cerca del paso a Chile. Selva valdiviana. Naturaleza virgen... demasiado para un novato como yo.
Nos hicimos amigos de un grupito de Córdoba y nos quedamos hasta tarde organizando una excursión conjunta a las termas de Queñi. Ya era de madrugada y desde hacía horas yo tenía un dolor de cabeza taladrante. Decidí ir a acostarme para estar bien al otro día. ¡Qué ingenuo! La carpa de los cordobeses estaba a unos 500 metros de las nuestras (5 cuadras, más o menos) por lo que no era una gran caminata. Claro que tendría que haberme acordado de las películas de terror tipo Viernes 13, pero realmente quería tomarme una aspirina y dormir un poco. Además, ¿de qué podía tener miedo? Argentina no es Estados Unidos donde pululan los asesinos seriales armados de garfios y hachas. Ladrones no había y los pumas no se acercan a las personas. Linterna en mano me adentré en la noche cerrada. Acostumbrado a la ciudad, no me sentía cómodo con la oscuridad completa del bosque. Más allá del haz de luz de la linterna, negrura completa. Caminé más rápido. Las voces de mis amigos se fueron perdiendo en el silencio nocturno.
Vi que algo se movía, pero traté de ignorarlo. Ya me había encontrado con vacas o caballos sueltos que salían a pastar por la noche. Parece que en Argentina es imposible no toparse con una vaca.
Ni siquiera atiné a gritar cuando me atacaron. No recuerdo los detalles. Se apagó la linterna y me hundí en la oscuridad. Sabía lo que pasaba pero no podía creer que me pasara a mí. Nadie me mordió si es lo que están pensando. Los cuchillitos bien afilados son más eficientes. No es sexy ni orgásmico que alguien beba tu sangre. No porque doliera tanto sino porque sonaba como una manada de lobos devorando a su presa. Asqueroso. Traté de mantener los ojos abiertos el mayor tiempo que pude. Al pedo porque no había luna y  no podía ver nada.
Cuando volví a abrir los ojos estaba amaneciendo. Pensé que había tenido una pesadilla. Me dolían todos los músculos pero supuse que era por dormir en el suelo sin ningún tipo de aislante. A mi alrededor estaban los vampiros, que no se parecían en nada a los de las películas. Tenían pinta de hippies, amor y paz, un porro, artesanías y todo eso. La chica rubia me dijo algo en alemán o sueco que no entendí, luego se olvidaron de mí. Volví a desmayarme o como se llame. Desperté casi de noche junto a una fogata. La chica rubia me acercó una jarra y bebí...
Cero romance. Cero glamour. Yo tenía mugre hasta en las pestañas y sólo quería darme una ducha caliente (desde siempre he curado todas mis dolencias con un baño caliente). Me acompañaron hasta el camino y nunca más los volví a ver. Llegué a mi carpa con un día de retraso. Mis amigos ya habían hablado con el guardaparques quien me largó un discurso muy convincente sobre los peligros de andar solo en la montaña. Tomé el último colectivo que salía para San Martín de los Andes, me metí en un hotel cerca de la terminal, ducha y cama.
Debo haber dormido dos días seguidos.
¿Qué pasó después? Mi compañeros de ruta siguieron viaje por los Siete Lagos y yo compré un pasaje en avión para Buenos Aires. Pero antes de volar, recibí una visita inesperada. Podríamos llamarlo mentor, si esa palabra no fuera tan inadecuada para describirlo. Era guía turístico en Bariloche, un tipo que adoraba el alpinismo y la fotografía. Él me explicó el ABC del vampirismo, cosa que yo creía conocer después de tantas películas. Gran error.
Eso fue todo. El resto, adaptarse al cambio.
Ah! Volví a Hua Hum hace dos años y por fin conocí las termas. 1 hora de caminata de ida, 1 hora de vuelta. Una historia con final feliz (salvo cuando me quedo sin internet)

                                                                                                                                                                        

Introducción

Written by John Doe on sábado, 5 de diciembre de 2009 at 10:33 a.m.

Sé que no van a creerme, pero ni estoy loco ni pretendo escribir una obra de ficción. Los entiendo, yo era igual. Siempre fui un escéptico y no creí en los vampiros hasta que me convertí en uno. Mi historia es tan vulgar que no voy a aburrirlos contándosela. No hay castillos ni plantaciones a lo Mardi Gras ni climas a lo Stephen King. Tuve una infancia común en un departamento común del barrio de San Telmo. Colegio del estado con guardapolvo blanco. Meriendas con leche chocolatada mirando los dibujitos animados en un televisor blanco & negro con una antena cualunque que martirizaba mis tardes cuando llovía. He-Man, La Liga de la Justicia, Mazinger Z. La adolescencia no fue muy diferente. No fui un chico gótico o dark. No me vestía con ropas oscuras ni me pintaba las uñas de negro. Jean y zapatillas hasta que se rompían de tanto usar. Zapatillas gastadas aún cuando salí abanderado en la efeméride sanmartiniana. Luego entré en ese antro (dicho con cariño, claro) de Puán 480. La facultad de filosofía y letras de la UBA no es Oxford... no es Harvard. Tiene todo el glamour de una ex-fábrica de cigarrillos. ¿Malboro? Nunca me acuerdo. Primero fue el CBC en Paseo Colón. Después vino Puán: aulas atestadas, humo eterno de cigarrillos, cafés en "Platón" discutiendo a Foucault, colas en el CEFyL para sacar fotocopias de los apuntes un poco más baratas, donaciones al Comandante Marcos en Chiapas, MUCHO Che Guevara, vendedores ambulantes, noches en vela estudiando para un final en diciembre...
Como dije, una vida común. Nada de Dickens para mí.
Ahora soy un vampiro, no en sentido metafórico o como expresión de deseos. Lo soy en el sentido más antiguo y real. Y los vampiros (ODIO esa palabra!) están de moda. Todos consumen alegres esa mentira que proviene de la máquina anglosajona. Por eso decidí armar este blog: para contar la verdad. Lean las novelas que hablan de vampiros románticos herederos de Lord Byron (por algo he conseguido sitios donde descargarlas), pero sepan que la gran mayoría de los datos que aparecen en esas obras son falsos. Por eso es difícil creer. ¿Quién puede creer en un tipo que se convierte en un murciélago o explota al contacto con la luz solar? Es absurdo.
La mente lógica del hombre moderno no puede aceptar la existencia de algo que no pasa siquiera la más somera evaluación científica. "Eppur si muove", susurró Galileo. Y sin embargo existo, diría yo.
De aquí en adelante, intentaré dilucidar las diferencias entre la mitología del vampiro (sea moderna o folklórica) y la realidad.
Nota de El País sobre los vampiros

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John Doe

Blogger. Ex estudiante de antropología de la Universidad de Buenos Aires. Mis "héroes" son James Frazer,Mircea Eliade, Joseph Campbell y Vladimir Propp.

 
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