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Vampiros de México

Written by John Doe on lunes, 6 de febrero de 2012 at 11:26 a.m.

1) La Tlahuelpuchi (Tlaxcala):
Durante los 43 años de carrera profesional del doctor Hugo Nutini, investigador de la Universidad de Pittsburgh, realizados en México, más de 12 años han sido de trabajo de campo en el estado de Tlaxcala. La historia de la tlahuelpuchi causa escalofríos entre los habitantes mayores del área rural de Tlaxcala al recordarla; y es que apenas hace algunas décadas varios niños perecían después de haber sido chupados por este singular personaje que fue evocado por el doctor Hugo Nutini en su ponencia La chupada de bruja en Tlaxcala, en el marco del diplomado La Brujería Salud y Enfermedad, Nuevas perspectivas teóricas. 
La necesidad de dar explicación a la muerte ha originado miles de estudios, teorías y también de leyendas, una de estas es la que recorre los poblados de Tlaxcala. 
Se dice que las tlahuelpuchis son aquellas mujeres que chupan la sangre a los bebés. Estos individuos tienen el poder sobrenatural de transformarse en animales, principalmente en aves y, dentro de esta especie, el guajolote es el más común. "Entre las características que las personas de los pueblos han dado a las tlahuelpuchis es que éstas se convierten a la primera menstruación de la joven y de ahí en adelante tendrá la necesidad de chupar sangre de dos a cuatro veces al mes; la única manera de hacer que no haga daño es matándola", explicó el investigador de la Universidad de Pittsburgh, que lleva más de cuatro décadas realizando trabajo de campo en México. 
Las tlahuelpuchis no pueden transformarse en animales en presencia de la gente normal, para ello la hipnotizan o se retiran a donde no puedan ser vistas. El rito que realizan para adquirir este don de transformación, según se cuenta, se hace el último sábado de cada mes, después de la media noche. "En la cocina de sus casas, las tlahuelpuchis hacen fuego con madera de capulín, copal, raíces de agave y hojas secas de zoapatl; cuando el fuego está ardiendo, la mujer camina sobre el tlecuil tres veces de norte a sur y de este a oeste; después se sienta sobre el fuego mirando al norte y sus píernas y pies se separan del resto del cuerpo. Toda ella es transformada en perro y coloca las piernas y sus pies sobre el tlecuil en forma de cruz. Este rito mensual se puede considerar como la recarga de baterías sobrenaturales que le permite por un mes transformarse de mujer en animal", detalló Hugo Nutini. 
Otro de los rasgos que distinguen a estas personas, según relatos que el investigador recogió mediante entrevistas a los pobladores, es la luminosidad por la que se hacen acompañar, como si una bola de fuego rodara con ellas, además de un tenue olor a sangre. 
La creencia es que el deseo de las tlahuelpuchís por chupar sangre aumenta con el tiempo frío y lluvioso. Los bebés que prefieren esta mujeres tienen entre tres y diez meses de edad, pues se cree que es la sangre de mejor gusto y la más fortificante. La mayoría de las chupadas ocurren entre la media noche y las cuatro de la mañana. En ese horario se dice que las tlahuelpuchis merodean en busca de víctimas; al acercarse a las casas se convierten en guajolote o en insecto y el siguiente paso es hipnotizar a los habitantes de la casa con su vaho. Una vez que todos duermen, la tlahuelpuchi vuelve adquirir su forma humana, chupa al niño y sale de la casa dejando la puerta entreabierta. "Las marcas que se observan en los pequeños son moretones y ronchas en el pecho y a veces en la espalda y cerca del cuello, además de un tenue o en ocasiones intenso color azulino o purpuriento en la cara o el cuello", relató Nutini. 
Pero como todo fenómeno, la chupada de la bruja también tiene su antídoto entre los habitantes de la Tlaxcala rural. Los métodos que se utilizan para proteger a los bebés son un pedazo de metal brillante, un cuchillo o una caja de agujas o alfileres debajo de la cuna o cerca del petate donde duerme la probable víctima; unas tijeras abiertas, una cruz hecha con monedas en la cabecera de la cuna, un espejo o una cubeta de agua cerca de la puerta o donde duerme el niño; pero lo más efectivo, según creencias, son dientes de ajo envueltos en una tortilla y colocados en el pecho del bebé o varios pedazos de cebolla regados. Debido a que el fenómeno hasta mediados de los años 60's era muy común, en ese entonces la mortandad de los niños era de un 50 por ciento antes de llegar a la edad de cinco años y la gran mayoría en el primer año de vida, el doctor Hugo Nutiní investigó y dio una explicación científica a todo esto. "Existen cinco contextos en los cuales se pueden establecer las causas de la muerte de niños atribuidas a la tlahuelpuchi: asfixia, que ocurre cuando sus mamás los amamantan por la noche y se duermen con ellos en el pecho; sofocación, cuando en las noches muy frías se les cubre en exceso; ahogamiento, cuando después de amamantados no se les hace eructar y son acostados boca arriba; infanticidio, por venganzas; y la última es lo que se conoce como el síndrome de muerte súbita". 

Fuente



2) Camazotz (deidad mesoamericana):
El culto de Camazotz empezó alrededor de 100 a. C. entre los indios zapotecas de OaxacaMéxico; quienes veneraban un monstruo antropomórfico con cuerpo de hombre y cabeza de murciélago. El murciélago fue asociado con la noche, la muerte y el sacrificio. Este dios encontró su lugar rápidamente entre el panteón de los Quiché, una tribu maya que vivió en las selvas de lo que es ahora Guatemala y Honduras. Los quiché identificaron rápidamente el dios-murciélago con su dios Zotzilaha Chamalcan, dios del fuego.




3) Civatateo (azteca):
Como figuras demoníacas, se parecían mucho a estas otras figuras vampíricas como las lamias de la antigua Grecia. Las Civatateo vagaban por la noche atacando niños y dejándolos dejándolos paralizados o enfermos. Se les colocaban ofrendas en los cruces de camino para que se hartaran y no atacaran a los niños. Al mismo tiempo, si se quedaban allí, eran destruidas por la luz del sol. 






4) Cihuateteo (azteca): 

Las Cihuateteo o Cihuapipiltin en la mitología azteca eran espíritus, almas de mujeres nobles muertas al dar a luz (mociuaquetzque). Al contrario que a las Civatateo, se las honraba como a los hombres muertos en batalla.
En este sentido se asocian con la diosa Cihuacóatl y a veces se las considera enviadas desde Mictlán, el inframundo. Se decía que se las podía encontrar en los cruces de caminos llorando por sus hijos. Su origen es totonaca. Cuando llegaron los españoles, tomaron la creencia y la modificaron, dando lugar a la leyenda de la Llorona.
Las Cihuateteo eran pálidos esqueletos de blancas caras con garras de águila en vez de manos y vestidos de encaje decorados con tibias cruzadas.

Cómo reconocer a un vampiro

Written by John Doe on lunes, 2 de enero de 2012 at 5:13 p.m.

Según el diario Clarín


Pero, ¿no lo leyeron por ahí?

:D

En busca del auténtico Drácula

Written by John Doe on at 8:01 a.m.

Artículo de Raymond McNally
Conseguí una beca del gobierno de los Estados Unidos para que fuese a Rumania y averiguase todo lo posible sobre Drácula. Creo que es la única vez en que un gobierno ha financiado una investigación sobre los vampiros, pero no me sentí muy culpable. ¡Después de lodo, el dinero del gobierno se ha gastado en cosas mucho peores que los vampiros!
Fui a Rumania en 1969, y pasé un año en ese país haciendo investigaciones sobre el Drácula real. Allí era más conocido por su apodo de «El Empalador», que se había ganado gracias a su gran afición por ese método de ejecución. El empalamiento es un arle perdido, por lo que se impone una breve explicación. Empalar a alguien significa básicamente que lo atraviesas con una estaca convirtiéndolo en algo parecido a un chupachups humano. Hay muchas formas de hacerlo, como clavar la estaca en el pecho o, incluso, introducirla por la boca; pero el método clásico era colocar a la víctima en el suelo con los miembros extendidos al máximo y atar un caballo a cada pie. Después se preparaba una gigantesca eslaca o poste lo bastante sólido para sostener a un ser humano. Era aconsejable que la estaca tuviese una punta redondeada, pero no puntiaguda porque de lo contrario la víctima moriría rápidamente. La estaca ideal también debería estar untada de aceite para que pudiera ser insertada fácilmente en el ano de la víctima. Los caballos avanzaban lentamente mientras se iba insertando la estaca, y en cuanto ésta había quedado asegurada dentro del cuerpo de la víctima se corlaban las cuerdas que unían los pies a los caballos. Después de esto, la infortunada víctima era levantada junto con la estaca, y se iba hundiendo gradualmente en ella muriendo poco a poco por la exposición a los elementos.
No cabe duda de que existen métodos más rápidos y sencillos de matar a alguien, pero este método de tortura tiene un propósito secundario aparte del de provocar la muerte. Al igual que la crucifixión, el empalamiento proporciona un ejemplo duradero de lo que le puede ocurrir al desobediente dando un motivo de reflexión a los que siguen con vida, y apenas hará falla decir que en tiempos de Drácula, la ley y el orden reinaban en lodo el país.
Hay una clara conexión histórica entre Drácula y Transilvania. Vlad Drácula nació allí el año 1431 en el hernoso pueblo de Sighisoara; y aunque posteriormente gobernaría el sur de Rumania, Drácula mantuvo intacta su relación y contactos con los pueblos y ciudades transilvanos durante toda su vida hasta 1476, el año en el que murió. Firmó como «Drácula» de forma muy clara y legible dos manuscritos entregados a los ciudadanos del pueblo de Sibiu (Transilvania).
El nombre «Drácula» liene sus orígenes en la Orden del Dragón, que fue conferida al padre de Vlad por Segismundo, el Sacro Emperador Romano, en el castillo de Nuremberg el año 1431. El padre de Vlad acabó siendo conocido como «Dracul», y Vlad se sentía tan orgulloso del codiciado honor conferido a su padre que se proclamó a sí mismo «Drácula», lo cual significa «hijo de quien poseía la Orden del Dragón». Pero «Dracul» también es uno de los nombres de Satanás en rumano, y posteriormente Vlad sería considerado «el hijo del diablo». La insignia de la Orden era el dragón o la serpiente alada, que también es un símbolo muy usado para representar al diablo tanto en el folklore como en el arte rumano. La orden no era maligna, pero cuando el padre de Drácula volvió a Rumania después de haber estado en Oriente llevando el símbolo del Dragón sobre su capa y su escudo, los campesinos creyeron que había vendido su alma al diablo, y el padre de Drácula es conocido en la historia rumana como Vlad «el Diablo».
Mucho tiempo antes de que naciera Stoker, el Drácula histórico ya fue protagonista de historias de terror que se convirtieron en auténticas superventas de la época. A finales del siglo XV la gente estaba tan interesada por el terror como hoy, y los monjes contaban esas historias y las copiaban para entretener a otros durante las frías noches de los monasterios. Una de esas historias afirma que Drácula tenía la costumbre de cenar rodeado de muertos y agonizantes; lo cual establece una conexión entre el Drácula histórico y el vampiro. El príncipe rumano era lo que los médicos de hoy en día llaman un «vampiro viviente», un término clínico aplicado a los pacientes que beben sangre humana. No cabe duda de que Drácula disfrutaba mojando su pan en la sangre de sus víctimas, que recogía en cuencos para tenerla disponible en su mesa. Después engullía el pan ensangrentado, una parte básica de su dieta saturada de proteínas.
En una ocasión, unos embajadores extranjeros fueron a visitarle y no se quitaron el sombrero delante de él. «¿Por qué me habéis deshonrado así? -les reprochó Drácula-. Nadie puede llevar la cabeza cubierta en mi presencia.» «Sefior-replicaron los embajadores-, es costumbre nuestra no descubrimos nunca delante de nadie, sea quien sea.» «Muy bien -respondió Drácula- Sed valientes. Deseo reforzar la fe que tenéis en vuestras costumbres». Y mandó llamar a sus esbirros y les ordenó que les unieran los sombreros a la cabeza con clavos. «Volved a vuestro hogar -les gritó después-, y decid a vuestro señor que hace bien protegiendo las costumbres de su tierra, pero que cuando me envíe embajadores será mejor que se dobleguen a mis costumbres.»
A veces, Drácula demostraba poseer un sentido del humor bastante negro. Un noble que estaba cenando con él entre sus víctimas empaladas no podía soportar el olor de los cuerpos en descomposición, y se tapó la nariz con la mano. Drácula se percató de esa imperdonable falta de educación y le preguntó por qué se tapaba la nariz, a lo que el noble respondió que porque no podía soportar la pestilencia de los cadáveres putrefactos. «Muy bien -replicó Drácula-, voy a resolver tu problema.» Mandó traer una estaca muy alta y ordenó que empalaran a su invitado en ella, con lo que el hombre clavado en la estaca quedó muy por encima de las otras víctimas. «¡Ya está! -le gritó Drácula-, Ahora estás suspendido entre las brisas más frescas y limpias, y ya no tienes que soportar la pestilencia de estos cadáveres que se pudren aquí abajo.»

En otra ocasión, Drácula mandó colocar una hermosa copa de oro en un sitio muy visible junto a un arroyo de agua fresca, y muchas personas la cogieron para beber en ella. Cada persona devolvió la copa obedientemente a su sitio después de haber bebido, y nadie se atrevió a robarla porque lodos sabían que Drácula haría empalar al ladrón inmediatamente. Fue un acérrimo defensor de la ley y el orden, y durante su reinado nadie osaba robar, porque fuera cual fuese su importancia, Drácula castigaba todos los delitos con la pena de empalamiento. Su razonamiento era que si se permitía que los pequeños delitos quedaran impunes la gente poco a poco se iría animando a cometer crímenes más serios.
Drácula noquería tener alrededor ningún heredero en potencia que pudiera desafiar su poder absoluto. En una ocasión en que estaba de muy mal humor, su amante cometió la imprudencia de creer que podría animarle di-ciéndole que estaba embarazada porque daba por sentado que Drácula se alegraría de oír esa buena noticia.
Drácula no se alegró. «No puede ser», le dijo, cogió un cuchillo y la abrió en canal para que «todo el mundo pudiera ver dónde se encontraba su fruto». Drácula utilizó todo tipo de procedimientos para eliminar a cualquier joven rival al trono: el padre de Drácula había sido ilegítimo y consiguió reinar, por lo que Drácula procuró librarse tanto de los hijos legítimos como de los ilegítimos.

La infancia de Drácula fue muy difícil, lo cual quizá sea una de las claves de su extraña conducta posterior. Fue educado como cristiano en Transilvania, pero su padre le dejó como rehén entre los turcos cuando sólo tenía trece anos, y de repente el joven Drácula se encontró rodeado de personas cuyo lenguaje y religión no comprendía. El padre y la madre de Drácula volvieron a casa dejando abandonado al chico en Turquía, y el sultán le retuvo allí como una especie de seguro humano que le garantizaba que el padre de Drácula no le atacaría. El joven Drácula fue enviado en barco hasta el castillo de Egrigoz, una fortaleza que se encontraba a gran altura en las inaccesibles montañas del Asia Menor. (Una serie de pistas que encontré en las antiguas crónicas turcas me permitieron averiguar dónde se hallaba el castillo: fue la primera vez que un erudito lograba situarlo aunque sólo fuese en un mapa. Me desplacé hasta allí para contemplar las ruinas del castillo-prisión donde había estado cautivo Drácula, y las vi con mis propios ojos.)
Drácula estuvo prisionero allí desde 1444 hasta 1448, cuando le llegó la horrible noticia de que su padre había violado la promesa hecha al sultán y había declarado la guerra a los turcos... siendo plenamente consciente de que obrando así ponía en peligro la vida de su hijo. El padre llegó al extremo de hablar de ello en una carta dirigida a varios pueblos y ciudades de Transilvania. Esta terrible traición debió enseñar a Drácula que la vida 110 vale gran cosa. Por suerte -pero no gracias a su padre-, el sultán decidió no replicar matando a Drácula, y siguió utilizándole como peón en sus planes y negociaciones diplomáticas.
Vlad Drácula acabó consiguiendo hacerse con el poderen el sur de Rumania gracias al apoyo de los turcos en 1456 y gobernó hasta 1462, un reinado relativamente breve. Pero en ese tiempo se las arregló para matar a unas cien mil personas, según el obispo de Erlau (un testigo bastante imparcial). Considerando que toda la población del reino sólo ascendía a quinientas mil personas, no cabe duda de que Vlad fue uno de los peores asesinos de masas de toda la historia, y que se le puede comparar con Hitler y Stalin. Pero Drácula encabezó una cruzada contra los turcos durante esos seis años de reinado, y eso hizo que muchos de sus crímenes fueran excusados. Algunos decían que era cruel porque la época también era cruel, e incluso el papa Pío II le admiró, y apoyó a Drácula por considerar que era un gran guerrero que luchaba contra los infieles turcos; pero todos los datos disponibles apuntan a la innegable conclusión de que el Drácula histórico era un sádico asesino tan peligroso como Charles Manson o Jeffrey Dahmer, y habría tenido que ser denunciado como tal. Incluso después de 1462 cuando estaba cautivo, Drácula no consiguió renunciar a su fea costumbre de empalar gente: estar dentro de una celda le impedía echar mano a seres humanos, pero capturaba ratones, los torturaba y los empalaba en palitos. Sobornó a sus carceleros para que compraran pájaros en el mercado y se los trajeran, después de lo cual les arrancaba las plumas y veía cómo revoloteaban frenéticamente por su celda. Cuando se hartaba de ese entretenimiento Drácula los empalaba.
El causante de que Drácula fuera capturado y encerrado en una celda de Budapest fue el rey húngaro Matías, quien dio esa orden no para castigarle por sus crueldades sino para ocultar sus propios pecados. Matías se había gastado las cuarenta mil monedas de oro que el papa Pío n le había confiado para que se las entregara a Drácula con el fin de que las utilizara en su cruzada contra los turcos. El rey ordenó rcdactar cartas falsas en las que Drácula juraba lealtad al sultán, y eso le permitió declararle traidor a la causa cristiana y le dio un pretexto para justificar el que se hubiera embolsado las cuarenta mil monedas de oro que habrían debido ir a parar a las manos de Drácula.
En 1476, Matías decidió volver a colocar a Drácula en el trono del sur de Rumania. Durante una batalla con los turcos que tuvo lugar a finales de esc año, Drácula se puso el uniforme de un soldado turco para poder inspeccionar mejor el campo de batalla. Se encontró con unos cuantos soldados suyos, y se supone que éstos no le reconocieron n causa del disfraz de turco y le dispararon flechas. Drácula mató a cinco o seis soldadós con su lanza, pero la inferioridad numérica era abrumadora: los soldados dispararon más flechas y le mataron. Después le cortaron la cabeza y se la entregaron a los turcos como trofeo de victoria porque los soldados turcos seguían teniendo un miedo terrible al hombre a quien llamaban el «Príncipe Empalador». El sultán exhibió la cabeza de Drácula en las murallas del Castillo Topkapi de Estambul, pero el folklore rumano afirma que Drácula no llegó a morir, y que volverá a gobernar-el país en tiempos de gran necesidad.

La leyenda del Drácula histórico fue muy popular a finales del siglo XV y durante el XVI, pero después cayó en el olvido hasta el siglo XIX. Fue entonces cuando el escritor irlandés Bram Sloker decidió resucitar al príncipe rumano conviniéndolo en el Conde Drácula vampírico. Al principio, Stoker pensaba llamar «Conde Wampyr» a su protagonista... lo que, naturalmente, habría sido como poner las cartas sobre la mesa desde el principio y habría despojado a la novela de todo su suspense. Afortunadamente, mientras estaba de vacaciones,
Stoker leyó un libro de William Wilkinson que describía las hazañas del Drácula histórico. El príncipe le fascinó, y decidió cambiar el nombre del protagonista de su novela. Stoker pensó que si el Drácula histórico había sido tan aterrador cuándo vivía, lo sería mucho más después de haberse convertido en un no muerto.
La novela hace referencias históricas a la campana militar contra los turcos emprendida por Vlad Drácula, su decisión de seguir luchando hasta el fin, la traición de quienes le rodeaban, etcétera, pero la mayoría de lectores no eran conscientes de que fuesen hechos reales. La ironía está en que Stoker no inventó ninguna de esas referencias, y en cuanto al folklore vampírico del libro, Sloker lo desarrolló basándose en The Land Beyond the Forest, un estudio antropológico de Emily Gerard. Lo que utilizó en su novela son mitos en los que la población de Transilvania sigue creyendo, como el de que los ajos y la cruz pueden repeler a los chupadores de sangre, que los vampiros no se reflejan en un espejo, etcétera. La única auténtica invención de Stoker fue relacionar al Drácula histórico con el auténtico folklore rumano. Las creencias en los vampiros siguen estando muy extendidas por toda Transilvania, como demuestran las siguientes experiencias personales. Al pie del castillo Drácula, que localicé por primera vez en el pueblo de Poenari (Rumania), conocí a una joven gitana llamada Tinka que me contó que su padre era un vampiro. Treinta años antes había muerto y fue expuesto en un velatorio que duró tres días, pero al final de ese período de tiempo los aldeanos se dieron cuenta de que el rigor mortis aún no so había producido: la piel seguía estando flexible y las mejillas tenían un saludable color sonrosado... las dos señales por las que se reconoce al vampiro, el no muerto. Tinka me dijo que ella sabía lo que era preciso hacer, pero que no se sintió capaz de destruir el cuerpo de su querido padre. Los aldeanos no fueron tan melindrosos: cogieron una estaca de madera, la hundieron en el corazón del cadáver e hicieron que atravesara el fondo del ataúd de madera hasta dejarla clavada en el suelo para impedir que el-cadáver pudiera incorporarse. (De hecho, no basta con clavar la estaca en el cadáver tal y como se ve en algunas películas de Hollywood: la estaca debe atravesar todo el cuerpo y quedar clavada en el suelo por debajo de él uniéndolo a la tierra e inmovilizándolo como hacen los coleccionistas de mariposas con sus presas. Una vez hecho eso, si le sigue preocupando que años después aparezca algún idiota que quite la estaca, lo que debería hacer es quemar el cadáver.)
Mientras recorría Transilvania, me encontré con un cortejo fúnebre en el pueblo de Rodna, cerca del Paso Borgo. Me quedé a presenciar la ceremonia, naturalmente, y un campesino de la localidad me informó de que iban a enterrar el cadáver de una joven que se había suicidado. Yo sabía que en Transilvania quien se suicida es un candidato a convertirse en vampiro (al igual que lo son las personas muy crueles, las brujas, los licántropos, los que mueren sin haber sido bautizados y los bebés que nacen envueltos en la placenta de su madre. El séptimo hijo de un séptimo hijo también está condenado a convertirse en vampiro). Los aldeanos de Rodna colocaron el ataúd dentro de una tumba muy poco profunda, apenas medio metro de hondo. Al principio no entendí el porqué hacían eso, pero descubrí la razón después de que hubiese terminado la ceremonia religiosa oficial. Los aldeanos volvieron al cementerio, sacaron el ataúd de aquella tumba tan poco profunda e introdujeron una estaca de madera a través del corazón hasta clavarla en el suelo por debajo de la joven difunta.

De vampira a santa

Written by John Doe on miércoles, 19 de enero de 2011 at 7:02 a.m.

Ayer escribí sobre la historia de Sarah Ellen. Quedé interesado en la cuestión de la devoción popular pisqueña a esta mujer ahora devenida en "santa". Me parece una locura. Claro que Argentina también tiene sus devociones populares: Gilda, La Difunta Correa, el Gauchito Gil...
Acá pueden ver un programa especial de la televisión peruana sobre el tema:
                                                                              

                                                                                                                                                                    

Mujer vampiro en Perú

Written by John Doe on martes, 18 de enero de 2011 at 12:33 p.m.

En julio de 2010 vecinos del Cementerio General de Pisco pidieron, ante el traslado de nichos a osarios por los daños del terremoto de 2007, que la tumba de la inglesa Sarah Ellen sea remodelada sin tocar el nicho. ¿Y quién es Sarah Ellen?
Una versión cuenta que Sarah Ellen  Roberts nació el 23 Abril de 1862, en el seno de una familia pudiente en Blackburn, Inglaterra. Acusada de brujería y vampirismo, fue asesinada por sus vecinos en 1893. Antes de morir lanzó una maldición según la cual, al cabo de 100 años, resucitaría para vengarse de los descendientes de sus verdugos. Por eso dicen que su cuerpo fue trasladado a Pisco, Perú, en 1917.
Otra relata que ella fue amante de George Hodgson (conocido como el vampiro de Dent) y que su cuerpo fue enterrado en Pisco porque ningún otro cementerio la aceptó. Aunque la lápida indica como año de muerte la fecha de 1913, se comenta que en verdad Sarah murió bastante antes. 
Finalmente se dice que en verdad  Sarah Ellen  era la esposa de un marino mercante llamado John Roberts que enfermó gravemente durante una travesía en barco por lo que tuvieron que parar en Pisco donde ella murió. (Fuente)


En "La vampiro que faltó a la cita", Ernesto Castrillón escribe: "Así, hace casi veinte años, durante un crucero por las islas griegas, al conversar con una encantadora guía que tenía la formación académica envidiable que suelen tener los buenos guías europeos (arqueología, antropología, etc.) sobre las leyendas locales de vampirismo (muy extendidas aún hasta fines del siglo XVIII) concordamos que en los folletos y guías turísticos (algunos de ellos completísimos) se solía omitir por completo estos intranquilizadores antecedentes históricos. Por algo será ¿no? Así es como muy pocos turistas de los que viajan como maleta (a comprar todo lo que se les pone enfrente y permanece inmóvil, tomar sol y chapotear en el mar Egeo) saben que en alguna de esas islas volcánicas de nombres lleno de encanto y seducción, hace varias centurias, sus humildes y rústicas poblaciones originales debieron huir despoblando el lugar ante el temor de diversos brotes de vampirismo. Estos relatos, como otros registrados en territorios pertenecientes al viejo imperio austro-húngaro en tiempos de la emperatriz María Teresa (también en el siglo XVIII), fueron estudiados en su hora por los más prosaicos y menos imaginativos de los investigadores posibles: hastiados burócratas imperiales, médicos de la corte, ordinarios jueces de paz, gente poco imaginativa, en general. Sus informes tienen en común un aspecto que aterroriza más que los trucos literarios de la mejor novela gótica, y es una descarnada apariencia de verosimilitud que perturba. Este tipo de historias, además quedó resguardada para la posteridad en varios trabajos magistrales del inefable investigador de lo oculto, Montague Summers, que apabulló a sus fieles lectores con su poco corriente erudición desplegada en sus trabajos sobre brujería, vampirismo y licantropía, escritos por un hombre del siglo XX que creía realmente en estos temas tan polémicos como despreciados por la ciencia, arrumbados por lo general al sótano de las de las leyendas cada tanto descubiertas y reflotadas por el periodismo amarillista.
Dentro de ese terreno, rescatamos hoy la historia de Sarah Ellen, la supuesta mujer vampiro enterrada en un cementerio de Pisco, Perú, que en junio de 1993 tuvo en vilo a la población local y atrajo a periodistas y fotógrafos de todo el mundo ante su esperado regreso de la tumba, con el fin de vengarse de la raza humana.
Sarah Ellen, había muerto en 1913 y el misterio y la leyenda rodeaban las circunstancias de su deceso y de su entierro, tejiéndose al respecto las más contradictorias de las suposiciones.
Los vendedores de ajo y de afiladas estacas de madera que surgieron como hongos en Pisco tuvieron su día, pero la mujer vampiro no apareció (pese a que las mujeres embarazadas del puerto habían huido para evitar que tuviera la nefasta idea de reencarnar en alguna de sus criaturas por nacer)." 
Leer los artículos de La Nación en jwplayer: "Hodgson, un Drácula de verdad", "Temen en Perú que resucite la amante de un vampiro" (9/6/1993), "Decepción y alivio en Pisco: la amante del vampiro no revivió" (10/6/1993).
Actualmente a Sarah Ellen se le atribuyen milagros y muchos la consideran santa.



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Festival de la muerte

Written by John Doe on lunes, 27 de diciembre de 2010 at 11:12 a.m.

ANTIGUO EGIPTO
En el primer mes (Thot) de la Inundación (Ajet) se realizaba la festividad de Wag. Más precisamente el día 18. Se visitaba la parte accesible de las tumbas para dejar ofrecimientos a los difuntos. Para muchas familias era la oportunidad de reunirse, al mismo tiempo que era un evento público para la élite con procesiones de antorchas, etc. Los muertos, por supuesto, eran no sólo recordados ese día ya que era necesario tener aliados en el inframundo que vigilaran los intereses de los vivos.

One spoke with the other, seeking benefactions for the departed (dead), to present libations of water, to offer upon the altar, to enrich the offering tablet at the first of every season, at the monthly feast of the first of the month, the feast of the coming forth of the sem, the feast of the night offerings on the fifth of the month, the feast of the sixth of the month, the feast of Hakro (hAkrA), the feast of Wag (wAg), the feast of Thoth, and at the first of every season of heaven, and of the earth.
J. H. Breasted, Ancient Records of Egypt, Part Two, §35
GRECIA
 Las Antesterias se celebraban durante tres días en el mes Antesterion (febrero) en honor al dios Dioniso y en recuerdo de los difuntos.
La fiesta comenzaba con “la apertura de las jarras”. Con el ritual de la apertura de grandes jarras de vino, se evocaba la salida colectiva de los muertos del mundo subterráneo, precisamente a través del vino, elemento líquido asociado a Dioniso como ningún otro, que servía de canal o paso directo entre los muertos y el mundo de los vivos.
Luego se abría el templo más antiguo dedicado a Dioniso, el del Pantano de Atenas, que sólo se utilizaba en esa fecha. Ese era el día de las “libaciones a los muertos”, mediante las cuales se provocaba la venida del dios, su epifanía. Para ello se derramaba abundante vino, en señal de ofrenda a los muertos y a su representante, Dioniso.
En Atenas, la llegada del dios tenía lugar en dos sitios a la vez: en la orilla del Pantano, junto a su templo, y a orillas del mar; y se festejaba su entrada en la ciudad mediante una procesión en la que el dios, venido del mar, se paseaba por la ciudad sobre un barco con ruedas.
Acompañado por sátiros enmascarados, Dioniso atraviesa las calles con su cortejo infernal: se percibe un terrible escándalo entre el sonar de las flautas y tamboriles, además de los gritos que jóvenes subidos en carros lanzaban a la asistencia. También desfilaban jóvenes vestidos en disfraces, y todos iban avanzando al son de la música con pasos de baile.
La procesión es vista como un auténtico advenimiento de los espíritus, y causaba al mismo tiempo terror y fascinación.
Las jóvenes, a su vez, protagonizan el ritual de los columpios,  ligado también, como los demás, a la muerte: el juego del balancín de las jóvenes atenienses que, mientras se columpian, entonan canciones obscenas, simboliza la peculiar forma de integración de las niñas en el mundo de la sexualidad, según Dioniso, pues recuerda el ahorcamiento que protagonizaron algunas mujeres en el mito, desesperadas de amor.
La fiesta de este día culminaba en la unión sagrada del dios con la βασσίλινα, la reina, la mujer del arconte rey, que tenía lugar en el ágora.La reina, la mujer del arconte rey, que en época clásica no es más que un magistrado designado a suertes para desempeñar el cargo durante un año, representa a todas las mujeres y, en general, a toda la ciudad, que se rinde ante el dios y se deja invadir por los poderes que representa: la muerte, la sexualidad...
Durante todo el día, la ciudad está bajo el dominio de Dioniso y su cohorte: salvo el del Pantano, los templos están cerrados y ya no protegen la ciudad, más bien se protegen ellos mismos, cercados con un cordón, de las fuerzas subterráneas; se embadurnan las puertas de las casas con pez para evitar que los muertos traspasen los umbrales; los hombres se emborrachan; las vírgenes se columpian; las asistentes de la reina realizan sacrificios en los altares del Pantano (civilizado recuerdo del descuartizamiento que realizaban las ménades en el mito); allí cerca se derrama agua en abundancia para que las almas la beban, o trepen por ella para salir a la superficie de la tierra; allí mismo también se rinde culto a la diosa Tierra.
El tercer día, el de las marmitas, dedicado a Hermes, por ser el guía de las almas, todos participan de un banquete en el que se comía un puré hecho a partir de diversos cereales, el mismo que ofrecían a los muertos en las vasijas de barro que dan nombre al día; también se les daba de beber, derramando agua en las grietas del suelo próximas al Pantano.Y, tras alimentarlos, se les despedía, con amenazas y a bastonazos: ¡Fuera de aquí, o Keres, las Antesterias han terminado!

ROMA
Los Lemuralia se realizaban durante tres días impares en el mes de mayo (9-11-13) para exorcizar a los lemures o larvae de las casas. Los romanos creían que en estas fechas los fantasmas salían de sus tumbas y hostigaban a sus familiares. Para conjurarlos se realizaban ceremonias públicas (de las que no sabemos nada) y ritos privados en el seno de cada familia. Sobre estos ritos escribe Ovidio en el libro de Fasti. Allí el autor latino no sólo explica el origen de este festival sino que también cuenta el ritual en detalle.
El responsable de la domus debía levantarse a medianoche, hacer una señal de protección, lavarse las manos y juntar nueve habas negras. Luego, descalzo, debía ir tirando de a una las habas por sobre el hombro para que el espíritu las recogiera y se fuera feliz: haec ego mitto; his redimo meque meosque fabis.
Al parecer una de las principales motivaciones de los lemures para abandonar su morada ultraterrena (más allá de sus ansias de venganza) era el deseo de probar alimentos humanos. Por eso era frecuente que algunos de los mosaicos que decoraban los pisos de las casas representasen alimentos como una especie de ofrenda sustitutiva a los espíritus.
Era una fecha peligrosa. Los templos permanecían cerrados y no se celebraban casamientos en todo el mes (mense maio malae nubent).

CELTAS
Samhain ("fin del verano" en gaélico) es la festividad en la que la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el "Año Nuevo Celta", que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición como de apertura al otro mundo.  La festividad céltica del Samhain se describe como una comunión con los espíritus de los difuntos que, en esta fecha, tenían autorización para caminar entre los vivos, dándosele a la gente la oportunidad de reunirse con sus antepasados muertos. Para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares, dejaban comida fuera, una tradición que evolucionó convirtiéndose en lo que hoy hacen los niños yendo de casa en casa pidiendo dulces. Con el tiempo se convertiría en el moderno Halloween.

CHINA
El quinceavo día del séptimo mes en el calendario lunar, el reino de los cielos y el infierno abren sus puertas para permitir la salida de todos los espíritus en el festival de los fantasmas hambrientos o Zhong Yuan Jie.
Los espíritus que deambulan en este día son aquellos que no han recibido un funeral adecuado, o a quienes no les fue dada la atención y reconocimiento merecidos antes de su muerte.
La tradición indica que Mu Lian, un monje discípulo de Buda, utilizó sus poderes de clarividencia para descubrir que el fantasma de su madre, debido a su avaricia, permanecía encerrado en el Reino de los Fantasmas Hambrientos, lo cual le impedía reencarnar. Buda fue quien sugirió a Mu Lian que colocara un plato de comida y un asiento vacío, y que a través de un rito, invocase a los fantasmas hambrientos para que puedan alimentarse. Así, Mu Lian consiguió que su madre fuese liberada para reencarnar en un animal.
Esta leyenda dio lugar a uno de los tantos rituales que se realizan ese mes: las familias colocan un plato de comida en la mesa, dejando una silla libre, para que los fantasmas hambrientos que ya se han ido puedan visitarlos y comer junto a ellos. Esta predisposición, a su vez, es considerada de buena suerte, trayendo mejores cosechas y alejando a los malos espíritus con intenciones dañinas.   
No sólo las familias ponen un plato a la mesa: eventos multitudinarios se dan en todo el país, como festines dedicados a agasajar especialmente a los espíritus, e incluso espectáculos musicales y obras teatrales en los cuales se reservan las primeras filas para que los fantasmas puedan sentarse y disfrutar de la actuación que algunos artistas le dedican.
En el transcurso del día, los habitantes permanecen resguardados por temor a las diversas supersticiones que abundan sobre este festival. Algunas indican que los niños pueden ser poseídos, por lo que no se les permite salir por la noche. Además, no está permitido nadar, por temor a los espíritus que se ocultan en las aguas. Se dice que sólo los valientes se acercan a las playas en esta fecha, desafiando el latente peligro de ser arrastrados a las profundidades por fuerzas oscuras.
Otro curioso ritual que suele darse en varias partes de China en el contexto de este festival, es el de quemar ofrendas hechas de papel con la forma de bienes materiales codiciados, tales como casas, televisores autos, e incluso dinero especial para ser utilizado en el mundo de los espíritus.
Nadie sabe cómo son, pueden hacerse pasar por  personas o animales, o simplemente ser una sombra que se desliza con un silbido o una brisa fresca en la cara.
Si les interesa, les recomiendo la película The Maid que trata sobre esta festividad en Singapur.

 JAPÓN
En Japón existe una temporada en la que los vivos y los muertos comen, beben, bailan y juegan juntos dí­a y noche sin parar, en un ambiente repleto de luz, espiritualidad y regocijo. Es el Festival de Obon, también conocido como día de los difuntos o fiesta de las almas.
El Obon se celebra en Japón desde principios del siglo VII a.C., y desde entonces permite a los japoneses recordar y rendir tributo a sus antepasados y difuntos. En realidad un festejo durante el cual familias enteras acostumbran a peregrinar por el cementerio y visitar el templo, o tumba de algún ser querido, y preparar algunos de los alimentos preferidos de su difunto para que disfrute de ellos.
También se acostumbra a tocar los tambores taiko y bailar Bon Odori, danzas tradicionales que de acuerdo a la tradición, sirven para “agradar y expresar agradecimiento a los espí­ritus”. El fuego también es un elemento fundamental en esta celebración. Los japoneses colocan faroles a la entrada de la casa, para “guiar” a los espíritus a sus hogares. También utilizan farolillos flotantes que colocan en el mar, río o laguna, para encaminar nuevamente a las ánimas de regreso al mundo espiritual.


MÉXICO
El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico que honra a los difuntos los días 1 y 2 de noviembre.
El Día de Muertos es un día festejado también en el Brasil, como Dia dos Finados, aunque esta festividad no tiene las mismas raíces precolombinas que la festividad mexicana.
Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.
El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemoraba el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la "Dama de la Muerte"  y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.
Para los antiguos mesoamericanos, la muerte no tenía las connotaciones morales de la religión católica, en la que las ideas de infierno y paraíso sirven para castigar o premiar. Por el contrario, ellos creían que los rumbos destinados a las almas de los muertos estaban determinados por el tipo de muerte que habían tenido, y no por su comportamiento en la vida.
De esta forma, las direcciones que podrían tomar los muertos son:
El Tlalocan o paraíso de Tláloc, dios de la lluvia. A este sitio se dirigían aquellos que morían en circunstancias relacionadas con el agua.
El Omeyocan, paraíso del sol, presidido por Huitzilopochtli, el dios de la guerra. A este lugar llegaban sólo los muertos en combate, los cautivos que se sacrificaban y las mujeres que morían en el parto. Los muertos que iban al Omeyocan, después de cuatro años, volvían al mundo, convertidos en aves de plumas multicolores y hermosas.
El Mictlán, destinado a quienes morían de muerte natural. Este lugar era habitado por Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, señor y señora de la muerte. Era un sitio muy oscuro, sin ventanas, del que ya no era posible salir.
Por su parte, los niños muertos tenían un lugar especial, llamado Chichihuacuauhco, donde se encontraba un árbol de cuyas ramas goteaba leche, para que se alimentaran. Los niños que llegaban aquí volverían a la tierra cuando se destruyese la raza que la habitaba. De esta forma, de la muerte renacería la vida.
Los entierros prehispánicos eran acompañados de ofrendas que contenían dos tipos de objetos: los que, en vida, habían sido utilizados por el muerto, y los que podría necesitar en su tránsito al inframundo.
Las fechas en honor de los muertos son y eran tan importantes que les dedicaban dos meses. Durante el mes llamado Tlaxochimaco se llevaba a cabo la celebración denominada Miccailhuitontli o fiesta de los muertitos, alrededor del 16 de julio. Esta fiesta iniciaba cuando se cortaba en el bosque el árbol llamado xócotl, al cual le quitaban la corteza y le ponían flores para adornarlo. En la celebración participaban todos, y se hacían ofrendas al árbol durante veinte días.
En el décimo mes del calendario se celebraba la Ueymicailhuitl o fiesta de los muertos grandes. Esta celebración se llevaba a cabo alrededor del 5 de agosto, cuando decían que caía el xócotl. En esta fiesta se realizaban procesiones que concluían con rondas en torno al árbol. Se acostumbraba realizar sacrificios de personas y se hacían grandes comidas. Después, ponían una figura de bledo en la punta del árbol y danzaban, vestidos con plumas preciosas y cascabeles. Al finalizar la fiesta, los jóvenes subían al árbol para quitar la figura, se derribaba el xócotl y terminaba la celebración.

ARGENTINA
Antes en el Día de los fieles difuntos la gente iba al cementerio a llevar flores aprovechando el asueto. Ahora ya no hay más feriado ese día, por lo que la tradición ya casi ha desaparecido por completo. La excepción está en las provincias del noroeste, como en Jujuy.
La leyenda dice que Dios abre las puertas del cielo y los difuntos bajan a la tierra a ver a sus seres queridos y por ello los familiares y amigos los reciben con todas las cosas que le gustaban en vida, y se cree que se quedan entre nosotros desde el mediodía del 1 de noviembre hasta el mediodía del día siguiente. Es por ello que en ambos días se realizan diferentes rituales que incluyen preparaciones especiales, misas, visitas a los cementerios con el despacho final de las ofrendas preparadas, y sobre todo los sentimientos encontrados de alegría y tristeza simultáneamente.
En sí el ritual es realizado fundamentalmente por las familias que han perdido un ser querido durante los tres años consecutivos del fallecimiento, y a medida que van pasando los años la solemnidad y el esfuerzo en la preparación del ritual van disminuyendo. A pesar de esto la costumbre de llevar coloridas flores de papel al cementerio sigue muy arraigada. El día 1 de noviembre se arma una gran mesa en la casa a la que volverá el difunto al mundo, con ofrendas que consisten en todas las cosas que a este le gustaba comer y beber. Aunque algunas tradiciones en cuanto a la preparación pueden ir variando generalmente se arma esta gran mesa llamada Mesa de las Ofrendas, allí se ponen velas y flores en el centro, un vaso con agua bendita, cítricos partidos por la mitad, una torta blanca con el nombre del difunto (de la que luego se destinara la mejor parte a la Pachamama), panes especialmente elaborados con en formas de escaleritas, cruces, llamas, ángeles, etc., y se coloca una imagen del difunto en la cabecera de la mesa. Se arman coronas con flores de papel de distinto color según sea adulto o niño y  se recuerda al difunto charlando sobre él en la familia y con los amigos mientras circulan bebidas como café, vino, chicha y se fuma por el finado. Todas estas ofrendas son elaboradas pacientemente días antes por los familiares y amigos y permanecen en la Mesa de las Ofrendas hasta el día 2 de noviembre, cuando todo aquello “que no comió el almita” son compartidas entre los parientes y amigos. Luego van al cementerio a llevar las ofrendas.


Varias Fuentes.

                                                                                                                                                                        

El vampiro mapuche

Written by John Doe on viernes, 3 de diciembre de 2010 at 12:31 p.m.

El Piuchén (Pihuchén, Pihuychén, Pihuichén, Piwuchén o Piguchén) es el vampiro de la mitología mapuche y chilota que se alimenta de sangre humana. Aunque puede atacar al ser hombre, más comúnmente se alimenta de la sangre que succiona de las ovejas, cabras u otros animales de granja.

APARIENCIA
Es un ser de mediano tamaño, y suele ser descrito de muchas formas; la más común es de culebra voladora, (imagen similar a la del dragón Quetzalcoatl, la serpiente emplumada de Centroamérica, o las Anfipteras egipcias). En su forma de serpiente se dice que sus alas sólo le crecen cuando ha llegado a su edad madura; cuando es adulto puede volar a su antojo y el batir de sus alas es tan poderoso que puede derribar grandes árboles e incluso levantar gigantescas olas que hacen naufragar las embarcaciones que estén cerca de él; es como todo dragón una representación de los fuertes vientos.
Suele también ser representado con forma de rana, ave, pez, murciélago y hasta forma similar a los hombres —Un poco la imagen del mito moderno del vampiro trasladado a estas tierras—. Se dice además que su cuerpo estaría cubierto de espinas que asemejan el pasto o los arbustos de ramas retorcidas —un disfraz para pasar desapercibido entre los arboles donde se oculta—, también se le describe con ganchosos cuernos. Imagen y comportamiento en este vampiro permite equipararlo al moderno mito del chupacabras (otro ser que se alimenta de sangre y cuya forma no es conocida y es descrito desde apariencia de perro a una criatura similar a un canguro con espinas a todo lo largo de su espinazo).
Se cree que esta criatura acostumbra a vivir cerca de los lagos y ríos, y durante el días y las noches de calor extremo se oculta entre las ramas de los árboles; su presencia es observable por el excremento rojo sangre que chorrea de los árboles en donde vive. También se puede saber de su presencia al escuchar los agudos silbidos estridentes. Sus malos olores y su aliento suelen provocar lesiones similares a la sarna.

 Fuente: http://arescronida.wordpress.com/2008/02/

 LEYENDA
Según los mapuches esta criatura generalmente era una serpiente alada que habitaba en los bosques. Sus alas con las que vuela a voluntad le crecerían cuando ha llegado a su edad madura. Presentaría una longevidad increíble y al llegar a la vejez, se transformaría en un pájaro del tamaño de un gallo o un pavo joven; pero igual de sanguinario como su otra forma. Además se caracterizaría por tener una fuerza tan poderosa que puede derribar grandes árboles; y en Chiloé incluso se dice que esta criatura puede levantar gigantescas olas que hacen naufragar las embarcaciones que estén cerca de él.
Esta criatura se alimentaría de sangre, y comúnmente estaría adherida al interior de los troncos huecos de los árboles, en las noches y en los días de calor excesivo. Las personas pueden saber a donde ha estado, porque deja huellas de sangre mediante un excremento rojo que chorrea de los árboles en donde vive y se oculta durante el día. También se puede saber de su presencia al escuchar los agudos silbidos que emite estridentemente.
Se cree que esta criatura acostumbraría a vivir cerca de los lagos y ríos, donde su presencia ocasiona gran pánico; ya que se cree que produce una sustancia tan irritante que al ser transmitida por el aire o por el agua, ocasionando erupciones en la piel muy similares a la sarna. Además aquellos que tienen la desfortuna de contemplarlo, podrían ser petrificados con su intensa mirada, para que luego esta criatura les pueda succionar la sangre; con lo cual pueden llegar a morir. Igualmente, se cree que cuando los habitantes de una casa se van volviendo extremadamente flacos, y ya se ha descartado la presencia del Colo Colo o el Basilisco chilote; su enfermedad sería producto de esta criatura.
Se dice que esta criatura, aunque puede atacar al ser humano, esto es muy excepcional; y más comúnmente se alimentaría de la sangre que succiona de las ovejas, cabras u otros animales; pero no haría daño alguno en los rebaños de cabras u otros animales de color blanco. Se dice que cuando enflaquece el ganado sin una causa aparente, es producto de esta criatura. En algunos campos, a los rebaños de ovejas se les ponen seis o más cabros, pues la sangre de estos animales es muy fuerte y ahuyenta a los pihuchenes.
PROTECCIÓN
Se dice que la gente y cuadrúpedos solo quedarían a salvo si se trasladan a otros lugares, o al quedar interponiéndose entre ellos y esta criatura tipo vampiro, un río o un estero. Pero si por diversos motivos no se puede abandonar el lugar donde estaría alimentándose esta criatura, sólo se puede combatir a este mal mediante la intervención de una Machi que conozca la ceremonia mágica para ahuyentarlo del lugar. Igualmente se dice que para matarlo, se puede cubrir con una tela fuerte, el árbol en que está escondido, para que así no pueda huir esta criatura, y en seguida se debería prender fuego al árbol. 

Fuente:  Wikipedia

                                                                                                                                                                            

Belek, el vampiro

Written by John Doe on viernes, 29 de octubre de 2010 at 2:58 p.m.

En el primer libro de Buenos Aires es leyenda, Barrantes & Coviello (ya van por el tercero) investigan el relato urbano de Belek, el enano vampiro que llegó a la Argentina con el Circo de los Zares hace unos treinta años. El rumor está centrado en el Bajo Flores donde se dice que Belek se refugió luego que el dueño del circo lo expulsó tras el ataque a un animal.
Belek, originario de los Cárpatos lo mismo que Drácula, comenzó a alimentarse con los gatos del barrio que empezaban a ralear. Mientras el vampiro cazaba animales callejeros, la gente se protegía con rosarios y ristras de ajo. Hay quienes dicen que lo atraparon en la red de un arco de fútbol cerca de la estación de tren, pero que se escapó y ahora se esconde en el cementerio de Flores.

El Circo de los Zares de San Petersburgo realmente existió y visitó varios países de Sudamérica antes de ser abandonado en 1994.

No puedo corroborar la veracidad del rumor. Lo único que conozco de la zona de Flores es el Parque Avellaneda. Y alguna vez he pasado con el colectivo por Av. Rivadavia.

Baba Yaga (Ianllanas)
                                                                                                                                                                       

vampiros energéticos

Written by John Doe on miércoles, 19 de mayo de 2010 at 11:12 a.m.

Encontré este artículo en la web y aunque me parece cosa de curanderos, lo añado a mi blog... por las dudas...

El término "vampiro" es lo suficientemente sugestivo como para poder hablar de forma muy extensa de las connotaciones que tal expresión hace llegar a nuestra mente. Sin embargo, no nos referimos ahora al conocido personaje, ya arquetípico, sediento de la sangre y del alma de sus víctimas.
De forma genérica, puede aplicarse este término a la persona con la supuesta capacidad de sustraer la fuerza vital del campo energético de sus semejantes ¿Existen entre nosotros seres que tengan esta capacidad? ¿Puede tal cosa llegar a ser posible? Veamos lo que la moderna investigación sobre el estudio de supuestos fenómenos extraños nos ha permitido averiguar sobre este tema.
Lo primero que deberíamos saber es que nuestra actitud inconsciente ante un determinado problema hará que éste se acreciente y amplifique, o bien que se modere y disminuya. La tensión emotiva generada por el individuo que toma decisiones erróneas para su estabilidad, genera una espiral depresiva que provoca su propio malestar. El torbellino de ansiedad y desgaste psíquico deriva en una aparente disminución de su energía interior. Esta máxima elemental era conocida por muchas órdenes esotéricas, que aplicaron estas nociones ¿De qué forma?
La "Hermandad Negra"
Tomemos, como ejemplo, el significado preciso de unas palabras de Bram Stoker, creador del famoso Drácula y miembro de la orden ocultista Golden Dawn: "Un vampiro jamás puede acceder a su hogar, a menos que usted le preste su consentimiento y le invite previamente a entrar".
Esa argumentación, traducida a un lenguaje cotidiano, propone que nada ni nadie tiene el poder de hacernos ningún daño psíquico, a menos que nosotros se lo permitamos. Tenemos el libre albedrío de escoger nuestras propias decisiones y actitudes. De modo que podemos abrir la puerta de nuestra mente a los supuestos problemas del exterior o cerrarla para que sea un reducto impenetrable a la hostilidad. La realidad objetiva es que nosotros somos el resultado final de lo que pensamos.
Si alguna "amistad" malintencionada nos percibe como seres débiles y vulnerables mentalmente, y entonces decide sugestionarnos con impresiones negativas que minen nuestra seguridad, esa fuerza exterior sólo cobrará poder en nuestras vidas si damos permiso para que su acceso de negatividad entre en nuestra mente. A un comentario "aparentemente" inofensivo, porque se expresa con un lenguaje suave y tenue, pero que intuimos cargado de intensiones desmoralizadoras por parte del agresor psíquico, hay que responder siempre con la indiferencia emocional. Pero la clave para lograr la verdadera invulnerabilidad es sentir en nuestro interior esa apatía frente a la información que nos llega del exterior.
¿En qué ocasiones damos autorización a los vampiros para actuar? Veámoslo con un ejemplo trivial. ¿Nunca nos ha dicho nadie, un día en el que nos encontrábamos bien emotivamente: "Hoy tienes mala cara, tu aspecto no es el de siempre, parece que tienes algún problema o que algo te preocupa, ¿te encuentras bien?". Y nuestra respuesta ha sido la inseguridad respecto a nuestro estado real, que en realidad era bueno, y hemos ido a toda prisa a mirarnos al espejo. El supuesto vampiro psíquico puede apuntarse un rotundo éxito: ha sembrado la desorientación y, en pocos segundos, hemos comenzado a sentirnos mal.
El hecho cierto, en este caso, es que alguien ha logrado que la sombra de la duda y la desconfianza hacia nosotros mismos germine en nuestro fuero íntimo. Apliquemos esta situación a temas mucho más trascendentales, que pueden estar relacionados con el trabajo, la economía o el amor. La mínima fisura emocional permitirá que el ataque del vampiro consiga su objetivo. Nosotros mismos estaremos haciendo todo el trabajo de desgaste y autodestrucción personal, sin que nadie haya tenido que recurrir a ningún complejo ritual de magia negra para abatirnos y perjudicarnos. Nuestra actitud frente a las cosas, nuestros miedos e inseguridades interiores, han sido nuestro pero enemigo.
Los magos de la Golden Dawn, como Bram Stoker, sabían todo esto, y al recurrir muchos de ellos sutilmente a técnicas psicológicas y mentales muy concretas, generaban efectos mucho más demoledores psíquicamente sobre la víctima que con los ritos de magia operativa dirigidas contra ese mismo sujeto. Ahora bien, ¿cómo funciona este proceso en nuestra vida cotidiana?
¿Tenemos la costumbre de recrearnos en la observación morbosa de nuestra caja de Pandora psíquica con demasiada frecuencia? Sabemos, por experiencia y vivencias adquiridas, que una determinada actitud no nos beneficia; sin embargo, a pesar de ello la potenciamos y amplificamos de forma derrotista, dando por sentado que "las cosas no pueden ser de otra forma". Por tanto, en estas circunstancias nuestra actitud personal continúa siendo errónea. Cuando nos identificamos con el sufrimiento de una situación que nos resulta desagradable, estamos generando una pérdida de energía que en ningún momento nos está beneficiando. Eso puede provocarnos un desgaste brutal; luego, es evidente que si queremos soluciones prácticas para sentirnos mejor, una reacción emotiva inversa nos permitiría un movimiento que, en este caso, sería de activación y carga.
Esta es la clave. Todo depende del planteamiento psicosomático del proceso mental con que nos programamos. A muchos nos ha sucedido en alguna ocasión que, en un momento crucial de acumulación y saturación de problemas, hemos sufrido las consecuencias de un "bloqueo emocional"; esa tensión puede haber sido creada por causas de índole familiar, laboral o quizás de salud. Pero el conflicto real no nace del problema en sí, sino de nuestra reacción ante el mismo. En lugar de buscar respuestas constructivas a nuestros "porqués" personales, nos hemos ido llenando de impresiones negativas que merman cada vez más nuestro estado de anímico. Y lo que realmente hace esa pasividad es alejarnos de una utilización adecuada de nuestra energía personal.
¿Cómo podemos incrementar dicha energía? ¿Qué fuentes de alimentación tenemos disponibles para ello? La respuesta es simple: mediante la absorción de impresiones positivas. Este sería el mecanismo principal con que funcionaría la llamada magia blanca. El practicante de las técnicas que mencionamos trabaja su mente mediante el uso controlado de su voluntad y la imaginación, lo que le hace invulnerable a lo que comúnmente se denomina magia negra, que no es más que una mala programación de los procesos cotidianos. Basados en esta sencilla máxima del vivir cotidiano, autores muy alejados del mundo de la magia han vendido millones de libros sobre crecimiento y superación personal, recordando a sus lectores que la prisión de nuestras emociones es la que nosotros mismos construimos involuntariamente; es decir, los únicos vampiros que pueden atacarnos son aquellos a quienes otorgamos ese poder.
El vampiro interior
Cuando la mente se modifica, el cuerpo cambia. Las emociones generan un tipo de contenidos psíquicos que, a su vez, producen más emociones.
¿Qué son los pensamientos? Impulsos neuronales que se llevan a cabo a través de los neurotransmisores: unas sustancias químicas que transportan los impulsos nerviosos y permiten la comunicación de los contenidos emocionales.
Los cien mil millones de neuronas del cerebro, que aproximadamente tienen unos cien billones de conexiones de circuitos o sinapsis, mediante las cuales las células de este órgano transmiten toda esa información. Nuestros pensamientos son capaces de generar y poner en actividad las sustancias químicas necesarias para el buen funcionamiento del organismo. La mente moviliza átomos de hidrógeno, carbono, oxígeno, y también envía impulsos específicos, que afectan a la segregación hormonal y a todas las glándulas del sistema endocrino.
La salud de una persona, en consecuencia, estará en parte determinada por su actitud ante la enfermedad, ya que sus pensamientos, en uno u otro sentido, provocarán cambios en su estado físico y mental; es decir, los conductos neuronales envían o no la energía suficiente para el buen funcionamiento del proceso. Cuando esta no llega, o hay una sobrecarga, aparece la enfermedad.
Los terribles efectos que puede llegar a provocar esta situación no son imaginarios, sino absolutamente reales. Los problemas mal canalizados generan una especie de "vampiro cerebral" que devora al cuerpo. Este demonio tiene nombre: la cortisona, que es la hormona generada en situaciones de estrés; éste aumenta su concentración en sangre provocando así daños degenerativos en el cerebro y destruyendo una importante cantidad de neuronas del hipotálamo.
El subconsciente del afectado somatiza la agresión, lo que deriva en estados alucinatorios, como respuesta a la inestabilidad neuronal; procesos que a su vez se precipitan en una escalada de depresión y ansiedad. Como consecuencia, el problema se duplica. Hasta ese momento, la falta de energía tenía un fundamento puramente psicosomático, pero a partir del instante en que se produce la degeneración celular surge un estado permanente de desequilibro hormonal que abre la puerta a una pérdida permanente de energía. Lo peor es que esta amenaza fisiológica aparece por una actitud equivocada del individuo: posturas de derrota, insatisfacción o agresividad mal canalizada. Sin esta actitud negativa, nuestro vampiro interior no tendría ningún poder.
El poder del pensamiento
Según el psicólogo Stanley Schachter, "muchas veces un estado emocional no es más que el resultado de la interacción entre la actividad fisiológica y la evaluación cognitiva de la situación". En realidad, ¿qué son las emociones? Podríamos definirlas como fenómenos multidimensionales, ya que son estados subjetivos. También podría decirse que constituyen respuestas biológicas y fisiológicas que preparan el cuerpo para una función adaptativa. Si tenemos una emoción, se producen cambios corporales.
Acudamos a la actividad del sistema nervioso durante una experiencia que nos provoque miedo. Automáticamente, se produce una serie de variaciones corporales previsibles y recurrentes: el bombeo del corazón aumenta sus palpitaciones, las manos experimentan una mayor sudoración, la presión sube de forma alarmante y la respiración también se acelera. Es un círculo cerrado. A su vez, ese aumento de la actividad cardiovascular también produce una emoción. Somos conscientes de esa aceleración, amplificamos nuestro miedo, y aumenta la segregación de neurotransmisores y de sustancias hormonales.
Eso significa que las emociones no son más que patrones de respuesta. Pero con esa respuesta podemos amplificar el problema si la emoción inicial es desagradable o varía de forma desestabilizante nuestro patrón físico habitual.
Los pensamientos crean sensaciones al cuerpo, que luego se prepara para luchar contra ellas. El organismo físico no es capaz de distinguir entre un peligro imaginario y uno real, así que los mecanismos de control físicos se pondrán en marcha en ambas ocasiones, en función de las emociones iniciales que envíe nuestro cerebro. Nuestra actitud frente a las cosas puede mejorar o empeorar nuestras constantes fisiológicas. Incluso algunas curaciones físicas – verificadas por la ciencia médica – de casos etiquetados como intratables, han revelado que casi todos esos pacientes pusieron en marcha un proceso espontáneo de sanación, cambiando radicalmente su estado habitual de conciencia. Este cambio de actitud emotiva fue el puente mágico entre la enfermedad y la salud.
Cazavampiros
Cuando vemos desde afuera a un agresor, podemos defendernos, pero cuando está dentro nos provoca indefensión psicológica. Nuestro cuerpo es una especie de retrato en tres dimensiones: un holograma gigante de aquello con lo que llenamos nuestro inconsciente. La mente consciente nos puede mentir y darnos la información errónea de que nuestro cuerpo esta sano; por el contrario, la mente subconsciente es incapaz de mentir y refleja en el organismo el estado real de la situación.
Lo que parece evidente es que cuando experimentamos la desagradable sensación de que hemos sufrido un paro energético, deberíamos buscar la explicación lógica de esas sensaciones que nos invaden y etiquetamos como de orden "negativo", sin tener que recurrir a otras de carácter extranatural.
Pensemos en una persona que tenga la sensación de "ahogo" y "debilitamiento" en su propio hogar, lo que debería ser su lugar mágico de recogimiento y descanso, pero no lo es. Esta persona presiente que algo esta fallando. Alguien puede atribuir esto a fuerzas extrañas, a invisibles "chupadores" de vida. En realidad deberíamos asociarlo con la idea de que, en esa casa, están plasmados numerosos recuerdos de sucesos que llevan a nuestra mente impresiones negativas.
¿Significa esto que los vampiros psíquicos no son entes reales? Hemos visto hasta ahora la parte más importante del problema, pero lo cierto es que los vampiros psíquicos parecen existir. Como resultado de un comportamiento enfermizo, hay personas melancólicas y depresivas, que se alimentan de la actitud vitalista de otros. Son incapaces de generar la actitud positiva adecuada para sentirse bien por sí mismos e, inconscientemente, para compensar esa deficiencia, buscan víctimas que les alimenten. Existe un abundante grupo de individuos capaz de "cargarse" o abastecerse de forma habitual "robando" la energía anímica de otras personas.
Psicológicamente, se alimentan de nuestro estado de ánimo. A este siniestro grupo pertenecen todas aquellos individuos con bajones energéticos provocados por estados anímicos depresivos o alterados. Frente a tales sujetos, una programación psíquica adecuada resulta imprescindible.
En muchas ocasiones, después de una conversación o charla con el supuesto vampiro, uno se queda con la impresión subjetiva de que le han "vaciado" parte de su campo energético, mientras la persona que estaba inicialmente desanimada ha cambiado su actitud y parece alejarse de nosotros con un aspecto más bien radiante y dicharachero. Este mismo efecto puede manifestarse en el transcurso del vivir cotidiano, en prácticamente cualquier área de nuestra vida en la cual tengamos que sufrir los lloros y lamentos, incluso las iras de vecinos insufribles, amigos insoportables, familiares "palizas" y amistades irritantes.
Para poder sobrevivir a todos ellos y conservar nuestro campo básico de funcionamiento con una mínima estabilidad psíquica y emocional, es necesario crearnos una "segunda piel": un verdadero escudo protector generado por una correcta visualización y programación de emociones útiles y positivas. Si somos capaces de conseguirlo, notaremos los resultados en nosotros mismos y en todas los dominios de nuestra vida.
Y a que los vampiros psíquicos presentan una gran variedad de rasgos personales y de patrones de comportamiento. Muchos de ellos adoptan el estereotipo bien conocido de “mosquita muerta” o comportarse de manera halagüeña. A menudo no tienen ningún escrúpulo y se valen de cualquier medio para lograr sus fines. Pueden parecer pasivos y reservados, ocultando cualquier inclinación al vampirismo, pero cuando la ocasión lo requiere pueden ser muy agresivos e incluso intimidatorios; pueden valerse de la vulnerabilidad de la otra persona, esperando el momento oportuno para golpear, o bien pueden manipular a la víctima elegida por medio de regalos o halagos. En ámbitos laborales suelen ser personas con las que es muy difícil trabajar y cuyo rendimiento es muy dispar; a veces son altamente eficaces y otras totalmente inoperantes.
A pesar de los disfraces tras los que se ocultan, los vampiros psíquicos son típicamente inseguros y vulnerables; si bien pueden adoptar un estilo autosuficiente, operan desde una posición de debilidad y no de poder. No suelen tomar consciencia de ellos mismo, pero son rápidos a la hora de emitir juicios sobre la gente que los rodea. Pese a estar totalmente centrados en ellos mismos y tratar a los demás en forma desconsiderada, a menudo se quejan de que el mundo es injusto con ellos. Sus relaciones personales son típicamente inestables. Puede decirse que muchas de estas personas presentan trastornos de la personalidad, con síntomas tales como inseguridad emocional, dificultad para controlar la ira, baja autoestima, sentimientos de hostilidad reprimidos que estallan esporádicamente.
La interacción vampírica puede ser deliberada o espontánea por parte del vampiro, y consensual o no consensual por parte de la víctima. El típico ataque vampírico es espontáneo, por lo tanto, no requiere un esfuerzo consciente para iniciarlo ni para mantenerlo. En muchas interacciones de este tipo, ni el vampiro ni su víctima son conscientes de que se está produciendo una transferencia de energía de uno al otro. Si bien la víctima suele estar dentro del radio de visión periférica del vampiro, el ataque en sí puede llevarse a cabo incluso sin contacto ocular con los sujetos.
Una vez que se ha dado cuenta de sus tendencias vampíricas, muchos vampiros psíquicos las racionalizan como una forma aceptable de satisfacer sus necesidades energéticas y, por consiguiente, planean sus encuentros vampíricos como cualquier otro evento social. Sus tácticas están diseñadas para implicar a un socio totalmente inocente en una interacción espacial cercana durante la cual tiene lugar el ataque inesperado. Los vampiros psíquicos despliegan su seducción, usan halagos desmedidos, manifiestan una amistad excesiva y muestran lo que les interesa de su propia intimidad para poder cautivar a sus víctimas y mantener la interacción durante la duración del ataque.
Contrariamente a lo que sucede con los ataques planeados, los ataques vampíricos ocasionales no implican una interacción social preliminar con la víctima, quien puede haber sido seleccionada tan sólo por estar disponible en ese momento. Un ataque casual no es tan visible como uno planeado, y normalmente la víctima no se entera de lo que está sucediendo. Los resultados, sin embargo, son los mismos: el vampiro sale saciado y la víctima experimenta un agotamiento energético. Estos intercambios casuales pueden ocurrir en cualquier ámbito, en una clase, en un restaurante, en un avión, en un gimnasio o en cualquier sitio donde la gente se reúna.
Afortunadamente no estamos indefensos para protegernos de los ataques de los vampiros a nuestro sistema del aura. Se han desarrollado procedimientos que repelen los ataques y que también pueden interrumpirlos, evitando así una pérdida mayor de energía. Dado que los ataques vampíricos son normalmente muy cortos, pueden durar tan sólo unos segundos, una respuesta rápida es esencial para obtener resultados.
La técnica de trabar los dedos es muy eficaz a la hora de lograr estos objetivos. Es un procedimiento muy fácil de aplicar y que puede prevenir un ataque vampírico sobre el aura o interrumpirlo inmediatamente si es que ya ha comenzado.
Paso 1. GESTO DE TRABAR LOS DEDOS. Tan pronto como sospeche que un ataque vampírico es inminente (o que ya está sucediendo), junte la punta de los dedos pulgar y medio de cada mano formando dos círculos. Junte las dos manos y traba un círculo con otro.
Paso 2. PROTECCION ENERGETICA. Mantenga los círculos trabados, cierre los ojos y visualice un escudo de energía poderosa que protege todas su aura y que repele cualquier invasión de fuerzas extrañas.
Paso 3. INFUNDIR ENERGIA. Visualice el centro más íntimo de su sistema energético, vea cómo late pleno de poder mientras infunde esa energía a todo su ser.
Paso 4. AFIRMACION. Permita que la energía llegue a su clímax y después afirme: Estoy rodeado de un escudo de poder protector. Estoy seguro y a salvo.
La técnica de trabar los dedos sólo requiere unos segundos y puede usarse prácticamente en cualquier sitio. Si bien originariamente fue diseñada para repeler en forma instantánea el ataque de un vampiro, esta técnica puede utilizarse para dar energía al sistema del aura y protegerlo contra cualquier invasión externa de fuerzas negativas. Puede utilizarse para inducir un estado tranquilo y relajado, o para lograr un sueño reparador. Este procedimiento se puede adaptar para disminuir o eliminar la ansiedad producida por situaciones cotidianas tales como entrevistas de trabajo o presentaciones en público.

                                            Winter can wait (Gerry and me - devianart)
                                                                                                                                                                          

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John Doe

Blogger. Ex estudiante de antropología de la Universidad de Buenos Aires. Mis "héroes" son James Frazer,Mircea Eliade, Joseph Campbell y Vladimir Propp.

 
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