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Novelas de vampiros

Written by John Doe on viernes, 17 de mayo de 2013 at 10:58 a.m.

Después de la caída de megaupload, muchos links para bajar novelas gratis se perdieron (y realmente no tengo ganas de revisar todos los links de descargas que fui subiendo a esta página)
Por eso les recomiendo esta página que tiene libros en castellano en formato epub. Se bajan vía torrent.
Ojo que no tengo ninguna relación con la página o sus autores. Sólo me encontré por casualidad con ella y me pareció interesante:

http://www.librosmagnet.com/




En busca del auténtico Drácula

Written by John Doe on lunes, 2 de enero de 2012 at 8:01 a.m.

Artículo de Raymond McNally
Conseguí una beca del gobierno de los Estados Unidos para que fuese a Rumania y averiguase todo lo posible sobre Drácula. Creo que es la única vez en que un gobierno ha financiado una investigación sobre los vampiros, pero no me sentí muy culpable. ¡Después de lodo, el dinero del gobierno se ha gastado en cosas mucho peores que los vampiros!
Fui a Rumania en 1969, y pasé un año en ese país haciendo investigaciones sobre el Drácula real. Allí era más conocido por su apodo de «El Empalador», que se había ganado gracias a su gran afición por ese método de ejecución. El empalamiento es un arle perdido, por lo que se impone una breve explicación. Empalar a alguien significa básicamente que lo atraviesas con una estaca convirtiéndolo en algo parecido a un chupachups humano. Hay muchas formas de hacerlo, como clavar la estaca en el pecho o, incluso, introducirla por la boca; pero el método clásico era colocar a la víctima en el suelo con los miembros extendidos al máximo y atar un caballo a cada pie. Después se preparaba una gigantesca eslaca o poste lo bastante sólido para sostener a un ser humano. Era aconsejable que la estaca tuviese una punta redondeada, pero no puntiaguda porque de lo contrario la víctima moriría rápidamente. La estaca ideal también debería estar untada de aceite para que pudiera ser insertada fácilmente en el ano de la víctima. Los caballos avanzaban lentamente mientras se iba insertando la estaca, y en cuanto ésta había quedado asegurada dentro del cuerpo de la víctima se corlaban las cuerdas que unían los pies a los caballos. Después de esto, la infortunada víctima era levantada junto con la estaca, y se iba hundiendo gradualmente en ella muriendo poco a poco por la exposición a los elementos.
No cabe duda de que existen métodos más rápidos y sencillos de matar a alguien, pero este método de tortura tiene un propósito secundario aparte del de provocar la muerte. Al igual que la crucifixión, el empalamiento proporciona un ejemplo duradero de lo que le puede ocurrir al desobediente dando un motivo de reflexión a los que siguen con vida, y apenas hará falla decir que en tiempos de Drácula, la ley y el orden reinaban en lodo el país.
Hay una clara conexión histórica entre Drácula y Transilvania. Vlad Drácula nació allí el año 1431 en el hernoso pueblo de Sighisoara; y aunque posteriormente gobernaría el sur de Rumania, Drácula mantuvo intacta su relación y contactos con los pueblos y ciudades transilvanos durante toda su vida hasta 1476, el año en el que murió. Firmó como «Drácula» de forma muy clara y legible dos manuscritos entregados a los ciudadanos del pueblo de Sibiu (Transilvania).
El nombre «Drácula» liene sus orígenes en la Orden del Dragón, que fue conferida al padre de Vlad por Segismundo, el Sacro Emperador Romano, en el castillo de Nuremberg el año 1431. El padre de Vlad acabó siendo conocido como «Dracul», y Vlad se sentía tan orgulloso del codiciado honor conferido a su padre que se proclamó a sí mismo «Drácula», lo cual significa «hijo de quien poseía la Orden del Dragón». Pero «Dracul» también es uno de los nombres de Satanás en rumano, y posteriormente Vlad sería considerado «el hijo del diablo». La insignia de la Orden era el dragón o la serpiente alada, que también es un símbolo muy usado para representar al diablo tanto en el folklore como en el arte rumano. La orden no era maligna, pero cuando el padre de Drácula volvió a Rumania después de haber estado en Oriente llevando el símbolo del Dragón sobre su capa y su escudo, los campesinos creyeron que había vendido su alma al diablo, y el padre de Drácula es conocido en la historia rumana como Vlad «el Diablo».
Mucho tiempo antes de que naciera Stoker, el Drácula histórico ya fue protagonista de historias de terror que se convirtieron en auténticas superventas de la época. A finales del siglo XV la gente estaba tan interesada por el terror como hoy, y los monjes contaban esas historias y las copiaban para entretener a otros durante las frías noches de los monasterios. Una de esas historias afirma que Drácula tenía la costumbre de cenar rodeado de muertos y agonizantes; lo cual establece una conexión entre el Drácula histórico y el vampiro. El príncipe rumano era lo que los médicos de hoy en día llaman un «vampiro viviente», un término clínico aplicado a los pacientes que beben sangre humana. No cabe duda de que Drácula disfrutaba mojando su pan en la sangre de sus víctimas, que recogía en cuencos para tenerla disponible en su mesa. Después engullía el pan ensangrentado, una parte básica de su dieta saturada de proteínas.
En una ocasión, unos embajadores extranjeros fueron a visitarle y no se quitaron el sombrero delante de él. «¿Por qué me habéis deshonrado así? -les reprochó Drácula-. Nadie puede llevar la cabeza cubierta en mi presencia.» «Sefior-replicaron los embajadores-, es costumbre nuestra no descubrimos nunca delante de nadie, sea quien sea.» «Muy bien -respondió Drácula- Sed valientes. Deseo reforzar la fe que tenéis en vuestras costumbres». Y mandó llamar a sus esbirros y les ordenó que les unieran los sombreros a la cabeza con clavos. «Volved a vuestro hogar -les gritó después-, y decid a vuestro señor que hace bien protegiendo las costumbres de su tierra, pero que cuando me envíe embajadores será mejor que se dobleguen a mis costumbres.»
A veces, Drácula demostraba poseer un sentido del humor bastante negro. Un noble que estaba cenando con él entre sus víctimas empaladas no podía soportar el olor de los cuerpos en descomposición, y se tapó la nariz con la mano. Drácula se percató de esa imperdonable falta de educación y le preguntó por qué se tapaba la nariz, a lo que el noble respondió que porque no podía soportar la pestilencia de los cadáveres putrefactos. «Muy bien -replicó Drácula-, voy a resolver tu problema.» Mandó traer una estaca muy alta y ordenó que empalaran a su invitado en ella, con lo que el hombre clavado en la estaca quedó muy por encima de las otras víctimas. «¡Ya está! -le gritó Drácula-, Ahora estás suspendido entre las brisas más frescas y limpias, y ya no tienes que soportar la pestilencia de estos cadáveres que se pudren aquí abajo.»

En otra ocasión, Drácula mandó colocar una hermosa copa de oro en un sitio muy visible junto a un arroyo de agua fresca, y muchas personas la cogieron para beber en ella. Cada persona devolvió la copa obedientemente a su sitio después de haber bebido, y nadie se atrevió a robarla porque lodos sabían que Drácula haría empalar al ladrón inmediatamente. Fue un acérrimo defensor de la ley y el orden, y durante su reinado nadie osaba robar, porque fuera cual fuese su importancia, Drácula castigaba todos los delitos con la pena de empalamiento. Su razonamiento era que si se permitía que los pequeños delitos quedaran impunes la gente poco a poco se iría animando a cometer crímenes más serios.
Drácula noquería tener alrededor ningún heredero en potencia que pudiera desafiar su poder absoluto. En una ocasión en que estaba de muy mal humor, su amante cometió la imprudencia de creer que podría animarle di-ciéndole que estaba embarazada porque daba por sentado que Drácula se alegraría de oír esa buena noticia.
Drácula no se alegró. «No puede ser», le dijo, cogió un cuchillo y la abrió en canal para que «todo el mundo pudiera ver dónde se encontraba su fruto». Drácula utilizó todo tipo de procedimientos para eliminar a cualquier joven rival al trono: el padre de Drácula había sido ilegítimo y consiguió reinar, por lo que Drácula procuró librarse tanto de los hijos legítimos como de los ilegítimos.

La infancia de Drácula fue muy difícil, lo cual quizá sea una de las claves de su extraña conducta posterior. Fue educado como cristiano en Transilvania, pero su padre le dejó como rehén entre los turcos cuando sólo tenía trece anos, y de repente el joven Drácula se encontró rodeado de personas cuyo lenguaje y religión no comprendía. El padre y la madre de Drácula volvieron a casa dejando abandonado al chico en Turquía, y el sultán le retuvo allí como una especie de seguro humano que le garantizaba que el padre de Drácula no le atacaría. El joven Drácula fue enviado en barco hasta el castillo de Egrigoz, una fortaleza que se encontraba a gran altura en las inaccesibles montañas del Asia Menor. (Una serie de pistas que encontré en las antiguas crónicas turcas me permitieron averiguar dónde se hallaba el castillo: fue la primera vez que un erudito lograba situarlo aunque sólo fuese en un mapa. Me desplacé hasta allí para contemplar las ruinas del castillo-prisión donde había estado cautivo Drácula, y las vi con mis propios ojos.)
Drácula estuvo prisionero allí desde 1444 hasta 1448, cuando le llegó la horrible noticia de que su padre había violado la promesa hecha al sultán y había declarado la guerra a los turcos... siendo plenamente consciente de que obrando así ponía en peligro la vida de su hijo. El padre llegó al extremo de hablar de ello en una carta dirigida a varios pueblos y ciudades de Transilvania. Esta terrible traición debió enseñar a Drácula que la vida 110 vale gran cosa. Por suerte -pero no gracias a su padre-, el sultán decidió no replicar matando a Drácula, y siguió utilizándole como peón en sus planes y negociaciones diplomáticas.
Vlad Drácula acabó consiguiendo hacerse con el poderen el sur de Rumania gracias al apoyo de los turcos en 1456 y gobernó hasta 1462, un reinado relativamente breve. Pero en ese tiempo se las arregló para matar a unas cien mil personas, según el obispo de Erlau (un testigo bastante imparcial). Considerando que toda la población del reino sólo ascendía a quinientas mil personas, no cabe duda de que Vlad fue uno de los peores asesinos de masas de toda la historia, y que se le puede comparar con Hitler y Stalin. Pero Drácula encabezó una cruzada contra los turcos durante esos seis años de reinado, y eso hizo que muchos de sus crímenes fueran excusados. Algunos decían que era cruel porque la época también era cruel, e incluso el papa Pío II le admiró, y apoyó a Drácula por considerar que era un gran guerrero que luchaba contra los infieles turcos; pero todos los datos disponibles apuntan a la innegable conclusión de que el Drácula histórico era un sádico asesino tan peligroso como Charles Manson o Jeffrey Dahmer, y habría tenido que ser denunciado como tal. Incluso después de 1462 cuando estaba cautivo, Drácula no consiguió renunciar a su fea costumbre de empalar gente: estar dentro de una celda le impedía echar mano a seres humanos, pero capturaba ratones, los torturaba y los empalaba en palitos. Sobornó a sus carceleros para que compraran pájaros en el mercado y se los trajeran, después de lo cual les arrancaba las plumas y veía cómo revoloteaban frenéticamente por su celda. Cuando se hartaba de ese entretenimiento Drácula los empalaba.
El causante de que Drácula fuera capturado y encerrado en una celda de Budapest fue el rey húngaro Matías, quien dio esa orden no para castigarle por sus crueldades sino para ocultar sus propios pecados. Matías se había gastado las cuarenta mil monedas de oro que el papa Pío n le había confiado para que se las entregara a Drácula con el fin de que las utilizara en su cruzada contra los turcos. El rey ordenó rcdactar cartas falsas en las que Drácula juraba lealtad al sultán, y eso le permitió declararle traidor a la causa cristiana y le dio un pretexto para justificar el que se hubiera embolsado las cuarenta mil monedas de oro que habrían debido ir a parar a las manos de Drácula.
En 1476, Matías decidió volver a colocar a Drácula en el trono del sur de Rumania. Durante una batalla con los turcos que tuvo lugar a finales de esc año, Drácula se puso el uniforme de un soldado turco para poder inspeccionar mejor el campo de batalla. Se encontró con unos cuantos soldados suyos, y se supone que éstos no le reconocieron n causa del disfraz de turco y le dispararon flechas. Drácula mató a cinco o seis soldadós con su lanza, pero la inferioridad numérica era abrumadora: los soldados dispararon más flechas y le mataron. Después le cortaron la cabeza y se la entregaron a los turcos como trofeo de victoria porque los soldados turcos seguían teniendo un miedo terrible al hombre a quien llamaban el «Príncipe Empalador». El sultán exhibió la cabeza de Drácula en las murallas del Castillo Topkapi de Estambul, pero el folklore rumano afirma que Drácula no llegó a morir, y que volverá a gobernar-el país en tiempos de gran necesidad.

La leyenda del Drácula histórico fue muy popular a finales del siglo XV y durante el XVI, pero después cayó en el olvido hasta el siglo XIX. Fue entonces cuando el escritor irlandés Bram Sloker decidió resucitar al príncipe rumano conviniéndolo en el Conde Drácula vampírico. Al principio, Stoker pensaba llamar «Conde Wampyr» a su protagonista... lo que, naturalmente, habría sido como poner las cartas sobre la mesa desde el principio y habría despojado a la novela de todo su suspense. Afortunadamente, mientras estaba de vacaciones,
Stoker leyó un libro de William Wilkinson que describía las hazañas del Drácula histórico. El príncipe le fascinó, y decidió cambiar el nombre del protagonista de su novela. Stoker pensó que si el Drácula histórico había sido tan aterrador cuándo vivía, lo sería mucho más después de haberse convertido en un no muerto.
La novela hace referencias históricas a la campana militar contra los turcos emprendida por Vlad Drácula, su decisión de seguir luchando hasta el fin, la traición de quienes le rodeaban, etcétera, pero la mayoría de lectores no eran conscientes de que fuesen hechos reales. La ironía está en que Stoker no inventó ninguna de esas referencias, y en cuanto al folklore vampírico del libro, Sloker lo desarrolló basándose en The Land Beyond the Forest, un estudio antropológico de Emily Gerard. Lo que utilizó en su novela son mitos en los que la población de Transilvania sigue creyendo, como el de que los ajos y la cruz pueden repeler a los chupadores de sangre, que los vampiros no se reflejan en un espejo, etcétera. La única auténtica invención de Stoker fue relacionar al Drácula histórico con el auténtico folklore rumano. Las creencias en los vampiros siguen estando muy extendidas por toda Transilvania, como demuestran las siguientes experiencias personales. Al pie del castillo Drácula, que localicé por primera vez en el pueblo de Poenari (Rumania), conocí a una joven gitana llamada Tinka que me contó que su padre era un vampiro. Treinta años antes había muerto y fue expuesto en un velatorio que duró tres días, pero al final de ese período de tiempo los aldeanos se dieron cuenta de que el rigor mortis aún no so había producido: la piel seguía estando flexible y las mejillas tenían un saludable color sonrosado... las dos señales por las que se reconoce al vampiro, el no muerto. Tinka me dijo que ella sabía lo que era preciso hacer, pero que no se sintió capaz de destruir el cuerpo de su querido padre. Los aldeanos no fueron tan melindrosos: cogieron una estaca de madera, la hundieron en el corazón del cadáver e hicieron que atravesara el fondo del ataúd de madera hasta dejarla clavada en el suelo para impedir que el-cadáver pudiera incorporarse. (De hecho, no basta con clavar la estaca en el cadáver tal y como se ve en algunas películas de Hollywood: la estaca debe atravesar todo el cuerpo y quedar clavada en el suelo por debajo de él uniéndolo a la tierra e inmovilizándolo como hacen los coleccionistas de mariposas con sus presas. Una vez hecho eso, si le sigue preocupando que años después aparezca algún idiota que quite la estaca, lo que debería hacer es quemar el cadáver.)
Mientras recorría Transilvania, me encontré con un cortejo fúnebre en el pueblo de Rodna, cerca del Paso Borgo. Me quedé a presenciar la ceremonia, naturalmente, y un campesino de la localidad me informó de que iban a enterrar el cadáver de una joven que se había suicidado. Yo sabía que en Transilvania quien se suicida es un candidato a convertirse en vampiro (al igual que lo son las personas muy crueles, las brujas, los licántropos, los que mueren sin haber sido bautizados y los bebés que nacen envueltos en la placenta de su madre. El séptimo hijo de un séptimo hijo también está condenado a convertirse en vampiro). Los aldeanos de Rodna colocaron el ataúd dentro de una tumba muy poco profunda, apenas medio metro de hondo. Al principio no entendí el porqué hacían eso, pero descubrí la razón después de que hubiese terminado la ceremonia religiosa oficial. Los aldeanos volvieron al cementerio, sacaron el ataúd de aquella tumba tan poco profunda e introdujeron una estaca de madera a través del corazón hasta clavarla en el suelo por debajo de la joven difunta.

El Drácula no visto

Written by John Doe on domingo, 1 de enero de 2012 at 12:40 p.m.

Fragmento del artículo de David Skal.

Bram Stoker (1847-1912), más conocido hoy en día por haber escrito Drácula, fue un escritor prolífico que pasó la mayor parte de sus días y sus noches ocupándo­se de los asuntos del famoso actor Victoriano Henry Irving en calidad de agente y administrador suyo. Escribió dieciocho libros, casi todos ellos olvidados (aparte de Drácula dos de ellos -La guarida del gusano blanco y La joya de las siete es­trellas-, han sido llevados al cine, el último con los títulos de Blood from the Mummy's Tomb /Sangre en la tumba de la mo­mia y The Awakening [El despertar]). En cuanto al cómo y el porque escribió Drácula siguen siendo un enigma sobre el que se pueden hacer muchas conjeturas: la producción literaria de Stoker es muy voluminosa, pero nunca abordó el tema de sus métodos de trabajo o lo que le impulsaba a escribir. Las notas para Drácula que se conservan (escritas entre 1890 y 1895) revelan unos cuantos trucos argumentales y fuentes de referen­cia, pero no proporcionan ninguna clave sobre lo que le hizo in­teresarse por el tema. A pesar de eso sabemos que desde que empezó a publicar hasta su muerte, Stoker siempre se sintió atraído hacia lo fantásti­co y lo macabro, y no cabe duda deque la obra de Joseph Sheridan LeFanu -otro dublinés cuya sensual novela Car- milla sentó las bases de la lite­ratura vampírica tal y como la conocemos hoy-, es una de las grandes influencias que se pueden detectar en Drácula.
El argumento de la novela fue sometido a considerables alteraciones entre el momento en que Stoker redactó sus no­tas (lo que parece ocurrió du­rante uno de los muchos viajes a los Estados Unidos en que acompañó a la compañía de  Irving; algunas están escritas en el papel de cartas de un hotel de Filadelfia) y el mo­mento do su publicación. Titularla Drácula parece que fue una idea de última hora, pues al principio Stoker pen­saba titularla El no muerto y llamar a su vampiro «Conde Wampyr»; pero cambió de opinión después de que las in­vestigaciones que llevó a cabo en varias bibliotecas le hicie­ran interesarse por las san­grientas hazañas de Vlad el Empalador, un señor de la gue­rra valaco del siglo XV cuya crueldad le ganó el apodo de «Drácula», que significa «hijo del diablo» en rumano.
Muchos de los elementos de la historia original de Sto­ker eran extremadamente difíciles de manejar y la novela mejoró mucho con su eliminación, pero otros eran realmente fascinantes y es una lástima que decidiera prescindir de ellos. En un arranque de inspiración que se diría una variación deliberada sobre El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde-a quien Stoker llegó a conocer bastante bien-, el retrato de Drácula habría sido imposible de pintar porque la imagen siempre habría acabado convirtiéndose en la de otra persona. Drácula tampoco habría podido ser fotografiado salvo como una especie de radiografía que mostraría un esqueleto (los rayos X fueron inventados hacia 1890).Puede que hoy en día Drácula parezca muy anticuada, pero para su época era una novela muy contemporánea, y Stoker incluyó en ella los últimos avances tecnológicos del momento.
El manuscrito definitivo sufrió dos recortes muy importan­tes. El primero eliminó lodo el primer capítulo que contaba cómo Jonathan Harker se encontraba con una vampira cuando se dirigía al Castillo Drácula (después de la muerte de Stoker este fragmento fue publicado en forma de relato independiente con el título «El invitado de Drácula», y acabó sirviendo de ins­piración a la película La hija de Drácula). El segundo consistió en eliminar todo el pasaje que describía la destrucción total del castillo después de que el vampiro que llevaba quinientos años habitándolo se convirtiera en polvo.
«Mientras lo observábamos hubo una terrible convulsión de la tierra... -escribió Stoker-. Todo el castillo, las rocas e incluso la colina sobre la que se alzaba parecieron saltar por los aires y convertirse en fragmentos que se dispersaron mientras una inmensa nube de humo negro y amarillo se iba acumulando y giraba sobre sí misma en un espectáculo de impresionante y horrible grandeza para acabar ascendiendo hacia los cielos con inconcebible rapidez.» Se ha sugerido que Stoker eliminó este final para conservar el decorado con vistas a una posible secuela.
Drácula recibió críticas favorables, pero un tanto condescendientes. El Daily Mirror recordó las historias que habían circulado sobre la señora Radcliffe, una de la primeras novelistas góticas, que afirmaban que se encerraba con llave en una habitación y se atiborraba de buey crudo para entraren el estado anímico más propicio a la escritura.
«Quien no disponga de pruebas fehacientes que lo nieguen -escribió el Daily Mail-, puede sentirse inclinado a suponer que el señor Brain Stoker ha adoptado un método de trabajo y un régimen similar mientras escribía su novela.» Drácula se vendió bien y se reeditó varias veces en vida de Stoker, pero no le hizo rico.
Los críticos han invertido mucho tiempo en discutir sobre los motivos psicológicos y, especialmente, psicosexuales, que impulsaron a Stoker a escribir Drácula, pero existen algunos datos muy interesantes que invitan a suponer que la novela quizá no sea un reflejo de lo que le pasaba por la cabeza. En una carta escrita el año 1932 H. P. Lovccrafl afirmaba haber conocido «a una anciana que estuvo a punto de encargarse de revisar Drácula hacia 1890... vio el manuscrito original y cuenta que era casi ininteligible.
Finalmente otra persona (Stoker opinó que pedía demasiado dinero a cambio de hacer el trabajo) se encargó de darle la forma que posee actualmente.»
Sí Stoker se impacientaba con la parte puramente mecánica del proceso de escribir una novela, quizá fuese porque se había fijado otro objetivo para el cual la novela sólo era un paso preliminar. Stoker estaba convencido de que Irving, un hombre muy alto de presencia casi hipnótica, sería la encarnación ideal de su noble vampiro, y pasó muchas horas frustrantes intentando convencerle de que representar Drácula en el teatro Lyceum podía proporcionar grandes beneficios económicos.
Stoker se imaginaba al Drácula de Irving cómo una combinación de Mefistófeles, uno de los papeles favoritos del actor, con características tomadas de los muchos villanos de Shakespeare a los que había interpretado de forma tan brillante; pero posteriormente Stoker contó que Irving se limitó a reírse de sus sugerencias.
Stoker consiguió apoderarse del escenario del Lyceum para llevar a cabo una larga lectura dramática de la novela, oficialmente con el propósito de dejar establecido definitivamente el «copyright» a su nombre, pero más probablemente como un último intento desesperado de convencer a Irving de que Drácula era digna de ser convertida en una obra teatral. Stoker adjudicó el papel de Mina a Edith Graig, la hija de Ellen Terry -quien había compartido la cabecera de cartel con Irving en muchas obras-; Tom Reynolds, uno de los actores de carácter más populares de la compañía, interpretó a Van Helsing y a falta de Irving el papel de Drácula fue adjudicado a un misterioso «Sr. Jones». Es bastante probable que se tratara de Whitworth Jones, un imponente actor Victoriano que frecuentó los escenarios de Londres por aquella época.
Pero Stoker nunca llegó a ver Drácula representado adecuadamente sobre un escenario, y la larca de supervisar el siguiente paso en la evolución del Conde recayó sobre Florence, su viuda. La muerte de su esposo la dejó sumida en una discreta pobreza, y Florence protegió el copyright de Drácula celosamente, ya que era prácticamente su única fuente de ingresos. Su batalla de ocho años de duración para destruir todas las copias existentes de la película alemana Nosferatu es ampliamente conocida, pero también detuvo las representaciones de una adaptación teatral no autorizada hecha en Canadá. Harry Clarke, el incomparable ilustrador de la obra de Poe, se puso en contado con ella para crear una edición ilustrada de lujo de la novela, pero Florence no estuvo de acuerdo con las condiciones económicas que le ofrecía su editor y los bibliófilos del mundo entero se vieron privados de lo que sin duda habría sido una obra maestra del arte macabro.
Florence no fue el único obstáculo al que tuvieron que enfrentarse los que querían adaptar Drácula. Como historia, la novela presentaba toda clase de dificultades técnicas: estaba organizada como una compilación de cartas, diarios y otros documentos escritos por muchos personajes distintos; la acción abarcaba desde Londres hasta Transilvania y comprendía muchas escenas exteriores de gran espectacularidad imposibles de reproducir en un escenario, y las escenas más horripilantes eran tan terribles -la estaca clavada en el pecho de Lucy y su posterior decapitación o Drácula alimentando a Mina con su propia sangre-, que resultaba casi imposible imaginar que los censores británicos permitieran que se presentasen de forma reconocible.
En 1924 Florence Bram Stoker acabó confiando los derechos dramáticos de la novela a Hamilton Deane, un actor y productor teatral cuyos padres tenían una propiedad cercana a la residencia de la familia de su difunto marido en el Condado de Dublín. Deane es el máximo responsable de haber creado la imagen «moderna» de Drácula, y lo hizo más por necesidad que guiado por la inspiración. Deane comprendió que la única forma factible de convertir Drácula en una obra teatral era adoptar las siempre fiables y cómodas convenciones de un melodrama de misterio representado en interiores.

Sir Henry Irving (1838-1905)







                         FELIZ COMIENZO DEL 2012!!!

Alquimia

Written by John Doe on sábado, 31 de diciembre de 2011 at 1:08 p.m.

Tras leer el libro de Lovecraft, me quedé con curiosidad por saber algo más sobre alquimia, algo más que la archiconocida búsqueda de la "piedra filosofal". Goggleando, encontré varios de los libros nombrados por el escritor norteamericano. Muchos son sobre la Cábala.


1) The Turba Philosophorum de A.E. Waite. El libro es de 1896 y está en inglés.
2) Sefer ja Zohar. El texto está en castellano.
3) Ars Magna Generalis et Ultima de Raymond Lullius. Texto en latín digitalizado por Google. Difícil de leer.
4) De Lapide Philosophico de Joachim Tanckius. También en latín, pero mucho más claro que el anterior.
5) De Lapide Philosophico de Hollandus. Texto latino con traducción al inglés. Esa misma página tiene links a muchos textos herméticos que pueden interesarles.

Les portes du ciel sont ouvertes;

Les portes de la terre sont ouvertes;
La route de la mer est ouvert;
La route des fleuves est ouvert;
Mon esprit a été entendu par tous les dieux et les génies;
Mon esprit a été entendu par l’ésprit du ciel;
Mon esprit a été entendu par l’ésprit de la terre;
Mon esprit a été entendu par l’ésprit de la mer;
Mon esprit a été entendu par l’ésprit des fleuves.



(encantamiento egipcio, Papiro de Leyden)

Arcangel Gabriel

El horror de Lovecraft

Written by John Doe on viernes, 23 de diciembre de 2011 at 12:41 p.m.

«That is not dead which can eternal lie,
And with strange aeons even death may die.»

Ayer terminé de leer El caso de Charles Dexter Ward, de H.P. Lovecraft y encontré que, aunque no trata específicamente de vampiros, sí hace referencias:
"...repugnantes casos de vampirismo (...) Fueron atacadas personas que regresaban tarde a casa o que dormían con las ventanas abiertas, y las que vivieron para contarlo hablaban unánimemente de un monstruo alto, delgado, de ojos ardientes, que clavaba sus dientes en la garganta o en el hombro y chupaba vorazmente."
Hay que tener cuidado con lo que uno invoca.... Especialmente si a uno se le da por la necromancia...
Es probable que algunos hayan visto la película The Evil Dead (y sus secuelas) de Sam Raimi. Allí aparece el famoso Necronomicón o Libro de los Muertos creado por Lovecraft. Según el propio autor, una copia de este libro maldito estaría en la biblioteca de la Universidad de Buenos Aires. Voy a traducir un fragmento del texto original de Lovecraft que pueden consultar aquí:
"El trabajo tanto en latín como en griego fue prohibido por el Papa Gregorio IX en 1232... El texto en árabe original se perdió en la época de Wormius...Una traducción inglesa hecha por el Dr. Dee nunca se imprimió y existe solamente en fragmentos que se recuperaron del manuscrito original. De los textos latinos que hoy existen, uno del siglo XV está en el Museo Británico bajo candado y llave, mientras que otra del siglo XVII está en la Biblioteca Nacional de París. Una edición del siglo XVII está en la biblioteca Widener en Harvard y en la biblioteca de la Universidad Miskatonic de Arkham. Asimismo en la biblioteca de la Universidad de Buenos Aires"...
Como todo el que haya cursado en la UBA debe saber, no existe una biblioteca central sino que cada facultad tiene sus propias bibliotecas. El rumor indica que el Necronomicón aparecía en los ficheros de la Facultad de Filosofía y Letras. Se dice que en 1978 la copia estaba en los estantes de la donación Dobranich de la biblioteca. Por si no lo saben, "la sección Dobranich reúne la colección donada por Baldmar F. Dobranich, nacido en Gibraltar en 1853. Baldmar Dobranich se radicó desde joven en la Argentina y estudió y ejerció la docencia en nuestro país. Se especializó en Filología, en momentos en que esta disciplina no había alcanzado aún un desarrollo entre nosotros, razón por la cual se lo ha considerado como un ”precursor de la filología moderna en la Argentina”. Su especialización se caracterizó por el análisis filológico textual y comparado, por la reconstrucción etimológica de inscripciones y papiros. Esta tarea le insumió tanto tiempo que no realizó obra escrita. Ello explica las características de su biblioteca: verdadero gabinete de estudio filológico. Diccionarios, vocabularios y léxicos de los idiomas a que pertenecían los textos evangélicos, gramáticas, traducciones y ediciones acotadas de las principales fuentes, la Biblia políglota, —300 Biblias incluye la biblioteca— ediciones críticas del Nuevo Testamento, ediciones raras, versiones en los idiomas más apartados del indogermánico, una variada bibliografía en inglés, alemán, francés e italiano.
La colección está formada por 8.320 piezas de las cuales forma parte la famosa Biblia de Ferrara." Fuente
Mientras estudiaba en la facultad tuve oportunidad de recorrer la sección Dobranich y, si bien no me topé con el Necronomicón, puedo decirles algunas cosas. Por un lado, que gran parte de los libros aún no han sido catalogados. Por otro, que puede existir escondido cualquier libro entre esas láminas de polvo. Hace un par de años, una profesora de filología encontró un libro abierto que se estaba secando después de haber sido empapado por un caño que se rompió. Se puso a revisar el libro por curiosidad. ¡Era un incunable de Séneca! Obviamente, el libro fue trasladado con urgencia al Tesoro para protección. Pero ya imaginan las posibilidades. 


El caso de Charles Dexter Ward no habla de vampiros, pero sí de ocultismo. Lovecraft es famoso por haber creado una mitología compleja de dioses cósmicos malignos, entre los que se hallan Cthulhu (dios primigenio) y Yog-Sothoth (este último aparece nombrado en el libro aunque el autor no especifica aún que se trata de un dios exterior).
En definitiva, es un texto interesante que añado a la zona de descargas y un autor al que vale la pena investigar.
Lovecraft's Introduction
Fishing at Pawtuxet River


Literatura gay vampírica

Written by John Doe on sábado, 6 de agosto de 2011 at 11:50 a.m.

Aunque en la realidad no son dos cosas que necesariamente vayan juntas, en la ficción el vampirismo y la homosexualidad han tenido varios encuentros... especialmente si se trata de vampiras en deshabillé como las novias de Drácula o la seductora condesa Mircalla.
Si les interesa, les paso los datos de algunas novelas:

  •  De Karl Heinrich Ulrichs (activista gay y defensor de los derechos de la mujer en el siglo XIX) la novela Manor. En ésta, el joven marinero Manor salva de ahogarse a un adolescente e inician una amistad. Sin embargo, Manor muere y vuelve a su amigo como un vampiro, no un fatasma. La relación entre homosexualidad y vampirismo ya aparecía en otra novela de Ulrichs: Incubus: Urningsliebe und Blutgier (1869) en la cual se cuenta la historia de un tal von Zastrow que abusa sexualmente de un chico y luego lo mata clavándole una estaca en el abdomen. La novela Manor se puede leer online en inglés o la pueden bajar en castellano.
  • Del mexicano Luis Zapata, El vampiro de la colonia Roma (1979). No se trata realmente de un vampiro (en el sentido literal) sino de un chico homosexual y su iniciación en el mundo de la noche y la prostitución. Sin signos de puntuación, es un libro vanguardista de la literatura contemporánea mexicana. Descargar
  • Adaptación gráfica de Carmilla, Gustavo López Mañas (2008). Producción fotográfica de la novela de Sheridan Le Fanu. Les paso la página de Gustavo López Mañas y sus impecables fotografías y una reseña del libro.
Para otros datos pueden ver mi entrada.

                                                                                                                                                                          

Elige tu propia aventura

Written by John Doe on jueves, 21 de julio de 2011 at 9:33 a.m.

¿No saben lo que es la colección Elige tu propia aventura? Entonces no tuvieron infancia. Yo los devoraba a los diez años y hacía marcas (eso es trampa, lo sé) para leer todas las aventuras. La cosa es que, como bien lo anuncia el prólogo, no son libros que se lean de corrido, sino que uno tiene que elegir y cada elección es un final distinto. Así, por ejemplo, en una encrucijada uno se puede encontrar con tres posibilidades: si decides ir a la derecha pasa a la página 5, si te decides por la izquierda pasa a la página 36, si en cambio retrocedes pasa a la página 90. Muy probablemente detrás de alguna de estas opciones haya una trampa fatal. Fui empujado por fantasmas al vacío, encerrado en una tumba egipcia, asesinado por monstruos del espacio y me divertí a lo grande. Algunos finales por supuesto te llenaban de gloria y dinero y vos te sentías tan satisfecho como si realmente hubieras escalado el Everest o rescatado a una doncella prisionera.
Yo sólo leí los primeros treinta números de la serie que ahora va por los ochenta. Después crecí y con la adolescencia cambiaron las lecturas. Ahora les paso tres números con historias de vampiros. Los libros están escaneados en pdf así que conservan todas las ilustraciones. En internet se consigue la colección completa.

El expreso de los vampiros (nro 17)
El vampiro del espacio (nro 73)
Noche de terror (nro 80) Este último no sé si tiene vampiros pero me pareció interesante el título.

                                                                                                                                                                           
                                                                                                                                                                           

Vampiros en Chicago

Written by John Doe on at 9:14 a.m.

Después de arreglar ciertos problemitas que tuve con la computadora, ya estoy de vuelta. Uno pensaría que una vez convertido en vampiro no hay más obligaciones... Pero es un error. Nunca he estado más ocupado.
No he podido ser más personal en el blog... hay tantas cosas que contar, pero tan poco tiempo!

Hoy les paso, en consonancia con las vacaciones de invierno, algunas novelas juveniles para leer en el frío. Aviso que son novelas para chicas. Y según la página donde encontré los links:
"De seguro la vida de una estudiante recién graduada no es exactamente lo que se dice glamorosa, pero era mía. Lo estaba haciendo bien hasta que los vampiros de Chicago anunciaron su existencia al mundo, después un vampiro salvaje me atacó. Pero sólo tomó un sorbo antes de que otro chupasangre lo asustara… y éste decidió que la mejor manera de salvar mi vida era convirtiéndome en una no-muerta.Resulta que mi salvador era un Maestro-Vampiro de la Casa Cadogan. Ahora debo aprender a encajar en una mansión en Hyde Park llena de vampiros leales a Ethan “señor DE LA casa” Sullivan. Por supuesto, como es alto, de ojos verdes, de cuatrocientos años de edad, posee un encanto de siglos, que desafortunadamente espera mi gratitud y mi sometimiento. Claro…Pero mis crecientes poderes (repentinamente, soy muy hábil con algunas armas algo serias), una inconveniente alergia a la luz solar y la actitud de Ethan, son las últimas de mis preocupaciones. Alguien todavía quiere atraparme. ¡Será el vampiro salvaje que me atacó?, ¿un vampiro de la casa rival?, ¿una enojadísima turba de gente sosteniendo antorchas? Mi iniciación en la vida nocturna de Chicago puede ser la primera batalla en una guerra..."

Las novelas de Neill Chloe son tres: Algunas chicas muerden, Friday Night bites, Dos veces mordida.
Pueden descargarlos acá haciendo click en el título, o en la zona de descargas del blog.

                                                                                                                                                                            

Vampirus

Written by John Doe on domingo, 20 de marzo de 2011 at 1:47 p.m.

Por Rodrigo Fresán

Visto y releído en perspectiva, Drácula no fue más que un pobre tipo, un perdedor nato (o, mejor dicho, no-muerto), un monstruo de escasa ambición. El conde transilvano –cansado de la Europa más primitiva– apenas quería conocer Londres, seducir a un par de señoritas aburridas de sus novios victorianos y pasarla bien sin molestar mucho.
Tanto tiempo después, las reglas del género y el tipo de sangre han sufrido extrañas mutaciones: ahora los vampiros buscan nada más y nada menos que la dominación mundial, la inserción en una sociedad a someter fingiendo beber sangre artificial y, de paso, convertirse en los chicos más populares del instituto secundario.
Así, el vampiro como virus: como vampirus.
Y aquí llega Justin Cronin con ganas de enmendar tanto absurdo pero tropezando en el intento víctima de su propia nobleza y ambición. Cronin (Nueva Inglaterra, 1962) había firmado dos más que encomiables novelas realistas y “literarias” –los relatos encadenados de dos maestros de colegio secundario en Mary and O’Neil y el drama familiar post-vietnamita The Summer Guest– que lo definían como un más que digno aprendiz de Richard Russo. Es decir: alguien con premios en las paredes del estudio pero poco dinero en el bolsillo. Cabe pensar que una mañana, cansado de estar cansado, Cronin miró a su alrededor, exclamó “¡Vampiros!” (su versión del asunto es que no hizo más que responder a la súplica de su hija de ocho años, cansada de sus libros “aburridos”) y se propuso escribir algo así como La guerra y la paz en plan nosferatu.
Enseguida, propuesta a editorial (trilogía es la palabra siempre mágica), adelanto de casi 4.000.000 de dólares, contrato con Ridley “Gladiator” Scott para la adaptación al cine, y a aletear hasta las cornisas más altas de las listas de ventas. Lo que no está mal, lo que no es condenable; porque las primeras 300 páginas de El pasaje cumplen con creces apoyándose en parámetros no por conocidos menos eficaces yendo de la tecno-jerga a la siempre eficaz niña-frágil-pero-todopoderosa. Aquí hay mordidas a Soy leyenda de Richard Matheson y, muy especialmente, a Salem’s Lot y a The Stand de Stephen King, presentando a una raza de vampiros saltarines que llegan desde ¡¡¡las selvas bolivianas!!! para ser investigados como posible medicina universal y/o arma definitiva por los descerebrados cerebros del Pentágono quienes, por supuesto, los confinan a una instalación de máxima seguridad que no resulta tan segura. Si alguien como un soldado puede pasarle información top-secret al pálido y voraz Julian Assange, imagínense de lo que es capaz un contagiado de lamento boliviano con hambre al que le dejan la puerta abierta. Cronin cuenta todo esto –el principio del fin– con prosa segura e inspirada y, de paso, consigue un personaje inolvidable: el melancólico agente del FBI Brad Wolgast. Pero en la página 309 ocurre algo más terrible que terrorífico: la trama salta casi un siglo en el futuro, aterrizamos en un confuso paisaje post–apocalíptico estilo Mad Max, y Cronin resuelve que ahora lo suyo será una variación anfetamínica, anabólica e hipetrofiada de La carretera de Cormac McCarthy con demasiados personajes parecidos, abuso del recurso “ese que pensabas había muerto sigue vivo”, mal aliento tolkienista, y una avalancha de datos y fechas y fragmentos de diarios cuya aclaración, esperemos, sea exigida con firmeza por la hija de Cronin en las dos próximas entregas.
Nada de esto sucede –ya no se siente inquietud o desilusión alguna– en otra novela vampinfecta recientemente publicada: Oscura (Summa de Letras). Segunda parte de la Trilogía de la Oscuridad firmada por Guillermo Del Toro y Chuck Hogan que –asimilado el gran desencanto que resultó Nocturna– hasta se puede disfrutar con una sonrisa boba intentando no pensar en cuándo terminará la crisis, la crisis económica y no virósica. En cualquier caso, Del Toro y Hogan nos ofrecen de nuevo algo que empezó como proyecto de serie televisiva pero se lee como un videogame en el que los héroes del asunto –dos científicos epidemiólogos, un muchacho, un cazador de vampiros sobreviviente de un campo de concentración nazi, un exterminador de ratas profesional y un luchador mexicano que recuerda un tanto a un freak made by Tarantino– se enfrentan a una plaga de sanguijuelas humanas resueltas, como Frank Sinatra, a ser parte de Nueva York. A la fiesta se suma –en una suerte de guiño a Anne Rice y recordando un poco demasiado a Los vampiros de la mente de Dan Simmons–- un grupo de vampiros de alcurnia a los que no les causa ninguna gracia el descontrolado surgimiento de una nueva clase popular e ilegal de chupasangres dispuestos a emigrar a todas partes sin pagar peaje o impuestos. El final –por el momento– es, sí, oscuro.
De ahí que tal vez resulte recomendable –luego de tanta épica y combate y (continuará...)– llamar a la más modesta pero tanto más hospitalaria puerta de Los Radley de Matt Haig (Reservoir Books). Una muy british comedia de costumbres que funciona bastante bien como cruza de Nick Hornby con aquellas venerables farsas de los Ealing Studios mientras parodia –-apenas subliminalmente– las tonterías de Stephenie “Crepúsculo” Meyer y Charlaine “True Blood” Harris. Haig –cuya novela pronto será filmada por Alfonso Cuarón– propone una aproximación clase media del mito con seres no tan poderosos o inmortales, más preocupados por pasar inadvertidos que otra cosa, y deseosos de no recaer en su “adicción” a la hemoglobina.
No es sencillo, claro.
Y –a destacar la figura del Tío Will– enseguida volvemos a descubrir lo que ya sabíamos desde siempre: pocas cosas tan virulentas y desangran y atemorizan más y tienen los colmillos más afilados que la propia familia.

Descargar la novela El Pasaje de Justin Cronin

                                                               Sweet Intrusion
                                                                                                                                                                       

El código culinario

Written by John Doe on miércoles, 26 de enero de 2011 at 3:08 p.m.

Aunque los delirios conspirativos de Dan Brown ponen a Leonardo Da Vinci en el centro de una sociedad secreta ocupado en pintar simbólicamente la supuesta verdad detrás del Santo Grial, lo cierto es que el genio florentino estaba más interesado en la comida que en otra cosa (bueno, también en sus inventos). Hijastro de un repostero, tuvo una taberna junto con Botticelli que no prosperó y trabajó durante años para Ludovico Sforza como jefe de banquetes. Aparentemente la pintura no era su principal ocupación. En el tiempo que tardó en realizar la ahora controvertida "Última cena", aprovechó para arrasar con las reservas alimenticias del convento (para angustia del abad).
En el libro Notas de cocina de Leonardo Da Vinci aparecen recetas y consejos relacionados con el arte culinario. Asimismo relata anécdotas como aquella en la que casi ahoga a su mecenas probando un nuevo invento. Destaco estas recomendaciones:

Para limpiar la sangre de los manteles
La sangre sobre un mantel, que puede deberse a un accidente con el cuchillo de trinchar o a un asesinato, no ha de ser motivo de preocupación, ni hay necesidad de molestar a los presentes mudando todo el mantel como antaño, si inmediatamente se trata la parte afectada frotándola fuertemente con agua de brotes de col templada.

De la manera correcta de sentar a un asesino a la mesa
Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel que será objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esta persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no interrumpirá tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña. En verdad, la fama de Ambroglio Descarte, el principal asesino de mi señor Cesare Borgia, se debe en gran medida a su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados por sus acciones.
Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia en ocasiones puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado afuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento.

De las conductas indecorosas en la mesa de mi señor
Éstos son los hábitos indecorosos que un invitado a la mesa de mi señor no debe cultivar (y baso esta relación en mis observaciones de aquéllos que frecuentaron la mesa de mi señor durante el pasado año):
Ningún invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni de espaldas a la mesa, ni sobre el regazo de cualquier otro invitado.
·        Tampoco ha de poner la pierna sobre la mesa.
·        Tampoco ha de sentarse bajo la mesa en ningún momento.
·        No debe poner la cabeza sobre el plato para comer.
·        No ha de tomar comida del plato de su vecino de mesa a menos que antes haya pedido su consentimiento.
·        No ha de poner trozos de su propia comida de aspecto desagradable o a medio masticar sobre el plato de sus vecinos sin antes preguntárselo.
·        No ha de enjugar su cuchillo en las vestiduras de su vecino de mesa.
·        Ni utilizar su cuchillo para hacer dibujos sobre la mesa.
·        No ha de limpiar su armadura en la mesa.
·        No ha de tomar comida de la mesa y ponerla en su bolso faltriquera para comerla más tarde.
·        No ha de morder la fruta de la fuente de frutas y después retornar la fruta mordida a esa misma fuente.
·        No ha de escupir frente a él.
·        Ni tampoco de lado.
·        No ha de pellizcar ni golpear a su vecino de mesa.
·        No ha de hacer ruidos de bufidos ni se permitir dar codazos.
·        No ha de poner los ojos en blanco ni poner caras horribles.
·        No ha de poner el dedo en la nariz o en la oreja mientras esté conversando.
·        No ha de hacer figuras modeladas, ni prender fuegos, ni adiestrarse en hacer nudos en la mesa (a menos que mi señor así lo pida).
·        No ha de dejar sueltas sus aves en la mesa.
·        Ni tampoco serpientes ni escarabajos.
·        No ha de tocar el laúd o cualquier otro instrumento que pueda ir en perjuicio de su vecino de mesa (a menos que mi señor así se lo requiera).
·        No ha de cantar, ni hacer discursos, ni vociferar improperios ni tampoco proponer acertijos obscenos si está sentado junto a una dama.
·        No ha de conspirar en la mesa (a menos que lo haga con mi señor).
·        No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes de mi señor ni juguetear con sus cuerpos.
·        Tampoco ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa.
·        No ha de golpear a los sirvientes (a menos que sea en defensa propia). 
 ·      Y si ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa.

                                                              Picadora gigante de vacas
                                                                                                                                                                           

Lecturas

Written by John Doe on miércoles, 1 de diciembre de 2010 at 6:35 p.m.

¿Por qué  será que cuando llega fin de año uno está más ocupado que nunca? No importa la edad o si es o no un vampiro. Por supuesto, no son momentos estos de leer por placer, pero sería un buen cambio.
Más allá de las novelas que están en la zona de descargas, voy a recomendar otras tratando de no salirme mucho del tema del blog.

  • Ellis Bret Easton es un escritor norteamericano contemporáneo, exponente de la denominada Generación X. Personalmente, yo también pertenezco a esa 'malograda' generación que pasó su infancia en los '80 cuando aún existía la URSS y las computadoras eran un lujo de pantalla negra y letras verdes. Ellis B. Easton se hizo famoso internacionalmente con su novela Psicópata americano (1991). En ella narra la vida oculta de un yuppie que descubre el gusto por la sangre y el asesinato. Hay una película con Christian Bale en el rol protagónico. Leer  Pero el autor también tiene otros libros. Entre ellos uno llamado Los confidentes que engloba una serie de relatos. Ahí pueden encontrar, en clave postmodernista, vampiros nihilistas bajo el sol de California. Pueden encontrar la novela añadida a Descargas.
  • Patrick Süskind es un novelista y guionista alemán, autor de El pefume: historia de un asesino. No sé si hago bien en decir que ésta era la novela preferida de mi padre, no casualmente psicólogo. Algunos habrán visto la película. Al resto le cuento que cuenta la vida del huérfano Jean-Baptiste Grenouille que mata para extraer de sus víctimas el perfume (ya que él mismo no tiene ningún olor personal). Leer Es un fantástico retrato del siglo XVIII en Francia. 
  • Douglas Preston & Lincoln Child. Acá el nivel literario baja un poco porque nos rumbeamos a lo popular. Han escrito varias novelas de suspenso. Yo me interesé en ellos después de ver The relic, una película sobre un monstruo mutante suelto en un gran museo yanqui. La novela trae muchos más datos científicos sobre la mutación... y no quiero decir mucho porque sino se pierde el chiste de la historia. Leer Esta novela inaugura la saga del detective A. Pendergast que ya incluye varias obras. Otra novela atractiva es Pantano de sangre que se consigue online.  “Aloysius X. L. Pendergast es uno de esos personajes imposibles de olvidar. Un héroe total. En él convergen la fuerza física de James Bond, la habilidad deductiva de Sherlock Holmes, la melancolía cínica de Philip Marlowe, el coeficiente intelectual de Einsten, la sabiduría oriental de Charlie Chan, la finura neurótica de Hercules Poirot, los métodos memorísticos del Jesuita Matteo Ricci, el desprecio por sus superiores de Fox Mulder, el desprecio pos sus inferiores del Dr House y la afición a lo arqueológicamente sobrenatural de Indiana Jones”. (Rodrigo Fresán)
                                                                                                                                                                        

Dorian Gray

Written by John Doe on martes, 2 de noviembre de 2010 at 6:51 p.m.

Tal vez parezca raro que escriba sobre Dorian Gray en este blog, pero si lo pensamos bien, él es una especie de vampiro. Leí El retrato de Dorian Gray en la adolescencia y ya entonces se convirtió en uno de mis libros favoritos. Para quienes han cometido el sacrilegio de no leerlo, les comento un poco la trama. La historia sigue al joven y atractivo Dorian Gray quien, en medio de discusiones sobre la belleza del arte, es retratado por su amigo Basil. Y Dorian cela su imagen imperturbable al óleo, porque su imagen no envejecerá nunca ni morirá mientras que él será condenado a observar su propia decrepitud y muerte. Pero entonces sobreviene lo siniestro, lo fantástico que quiebra el orden natural de las cosas. Un pacto. Dorian Gray no envejecerá sino su retrato. Su rostro (y cuerpo, claro) permanecerá ajeno al tiempo y a la ruindad de su espíritu en tanto la pintura irá haciéndose eco de su alma cada vez más repulsiva. Dorian Gray tiene un doble, un Doppeltgänger que ata la belleza al horror.

Recomiendo leer el libro DORIAN GRAY para dar su propia opinión.

El autor de la novela, Oscar Wilde (compañero de estudios de Bram Stoker), escribió también cuentos, obras de teatros y cuantiosos ensayos. Estos últimos son magníficos! Lamentablemente es más famoso por su escandalosa vida privada que por su obra. Resulta que Wilde fue sometido a juicio por su homosexualidad a partir de una relación con Lord Alfred Douglas. Todo en el contexto de la época victoriana. Terminó preso dos años y murió pobre y abandonado poco después de salir de la cárcel. La película Wilde (1997) muestra ese proceso. No fue el único escritor que acabó en prisión acusado de "sodomía". En Francia, el poeta "maldito" Verlaine también pasó dos años en la cárcel por lo mismo. Sin embargo, su carrera literaria no terminó ahí. Una vez liberado se dedicó a lanzar la figura de su ex-amante Rimbaud que había abandonado la poesía para irse a vivir en África. Su labor no fue en vano: Arthur Rimbaud es uno de los poetas que más ha influido en la modernidad. ¡Lean Una temporada en el infierno! La relación tortuosa entre Verlaine y el joven Rimbaud aparece en la película El fuego y la sombra (1995), con Leonardo Di Caprio como Rimbaud.

Pero volvamos al tema de Dorian Gray. La novela ha tenido varias adaptaciones cinematográficas. La más famosa es la de 1945 con un juego interesante entre el blanco y negro y el color. Para ver este clásico del cine les paso este link de VAGOS (contraseña josuefunes): http://rapidshare.com/files/233063976/DdDdGgGy_by_josuefunes.dlc 

Hace unos días vi la versión del 2009 con Ben Barnes (alias Príncipe Caspian en Narnia) como Dorian. Actúan también Ben Chaplin (Basil), Colin Firth (Lord Henry) y Rachel Hurd-Wood (Sibyl). La película no es mala aunque creo que hace tanto énfasis en el sexo que pierde de vista la cuestión estética del Decadentismo como estilo. No se puede esperar otra cosa de los puritanos. Las charlas sobre arte, a partir de los ensayos de Walter Pater, han desaparecido. Hay un hedonismo sin base, una mera cáscara.
Lo bueno: la música que es excepcional, cierta fidelidad al argumento original, la obsesión homoerótica del pintor, la escena del opio en el prostíbulo, el suicidio ofeliano, el esteticismo que se cuela pese a todo. Me encantaron las escenas tomadas desde grúas.Un director argentino, Alejandro Agresti, dijo una vez que toda escena mejora con una grúa. Tiene razón.
Lo malo: el cínico dandy Lord Henry, de algún modo representación del propio Wilde, es convertido en un villano casi demoníaco. Es cierto que corrompe a Dorian, pero Dorian se deja corromper alegremente. Le inventan una hija sufragista para reemplazar a otro personaje de la novela. ¿Por qué??? Los ingeniosos diálogos - típicos de Wilde - han sido brutalmente mutilados.
Me molestan los añadidos: la infancia dickensiana y dura que le inventan al personaje principal en un sórdido ático donde le pegan, la explicitación de la homosexualidad (apenas sugerida en el libro) para hacer énfasis en la depravación sexual del personaje. ¿Una fellatio entre Basil y Dorian? Creo que es de mal gusto teniendo en cuenta el tema de la novela.
Lo peor: los estúpidos ruidos que hace el cuadro. En un momento me tenté de risa. En serio. Miren la parte cuando la boca del cuadro hace Buu e intenten no reírse. 
El final pierde la fuerza del original. No es verosímil. Comparen esta versión con la del '45 y notarán la diferencia aún sin leer el libro.



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John Doe

Blogger. Ex estudiante de antropología de la Universidad de Buenos Aires. Mis "héroes" son James Frazer,Mircea Eliade, Joseph Campbell y Vladimir Propp.

 
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